La serie final en la Liga Nacional tendrá como característica que los lanzadores son de altísimo nivel, y se prevé que los partidos serán cerrados, de pocas carreras y con actuaciones de los lanzadores que podrían llegar más allá de las siete entradas.
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Tanto los Filis como los Gigantes, los dos equipos en disputa, cuentan con las mejores rotaciones en las Mayores, y durante el final de septiembre, así como en octubre, fueron prácticamente imbateables.
FILIS
La rotación de los Filis de Filadelfia consiste en Roy Halladay (quien lanzó un juego sin hit ni carreras en la serie divisional contra los Rojos de Cincinnati), Roy Oswalt y Cole Hamels, quien también logró la blanqueada contra los Bravos. Entre los tres, desde la segunda mitad de la temporada regular, tuvieron récord de 30-5, y en postemporada los tres se combinaron con victoria para la barrida a los Rojos.
Desde septiembre, los tres tuvieron una mejor actuación, y tuvieron récord de 15-1, y llegan fortalecidos. Sin embargo, durante este año, contra los Gigantes, no han sido tan efectivos.
Halladay, Oswalt y Hamels han recibido 51 hits y 24 carreras limpias en 47 entradas contra los Gigantes. Es decir, más de un hit por entrada y efectividad de 4.80 carreras limpias.
Pese a ello, los lanzadores de los Filis parecen más centrados y no significa que en la postemporada darán demasiadas ventajas, sobre todo porque los bateadores de los Gigantes no han estado tan efectivos.
GIGANTES
Los Gigantes de San Francisco no tienen nada que envidiar a los lanzadores de los Filis. Tienen entre sus filas a Tim Lincecum, quizá el lanzador más dominante de las Grandes Ligas en la actualidad.
Lincecum realizó una salida contra los Filis esta temporada, y lanzó 8.1 entradas con tres hits permitidos, dos carreras limpias, un pasaporte y 11 ponches.
Contra los Bravos, pese a no haberlos barridos, los inicialistas tuvieron una efectividad de 0.93 carreras limpias. El único partido perdido, fue debido a que los relevistas dilapidaron la ventaja.
En ese juego, Matt Cain, segundo en la rotación de los Gigantes, lanzó muy bien, pero el bullpen falló en la conservación del resultado, incluido su taponero.
Jonathan Sánchez, el tercero en la rotación, tuvo efectividad de una carrera limpia, y contra los Filis ganó dos juegos y ninguno perdido.
Los Gigantes tienen una ventaja en su cuarto abridor, ya que éste no es de relleno, sino que es de calidad, pese a ser novato. Madison Bumgarner encaminó a la victoria en el cuarto partido contra los Bravos.
ENFRENTAMIENTOS
Los Filis mantendrían su rotación con sus primeros tres lanzadores, y utilizarían un cuarto para dar descanso un día más a su rotación, mientras que los Gigantes utilizarían a los mismos cuatro que tuvo contra los Bravos, alterando ligeramente la rotación.
En el primer juego, Lincecum (Gigantes) se enfrentará contra Halladay (Filis), en un juegazo de pitcheo el cual se perfila con pocas carreras, pocas bases por bola y los inicialistas llegando lejos en el juego.
El segundo juego, los Filis presentarían a Oswalt, mientras que los Gigantes cambiarían para que Sánchez inicie. El tercero, Hamels iniciará por los Filis, y los Gigantes con Cain. Es decir, San Francisco cambiará las posiciones dos y tres en su rotación.
El cuarto juego iniciará Bumgarner por San Francisco, mientras que por los Filis iniciará Joe Blanton, quien debutará en la Postemporada 2010, ya que contra Cincinnati no hubo necesidad de utilizarlo.
Del quinto al séptimo partido, repetirían las rotaciones de los primeros tres encuentros. Según las previsiones, la serie se definiría hasta el séptimo partido, y serían los Filis los que tienen la ventaja, sobre todo porque su ofensiva está más afilada.
Hasta ahora, la postemporada no ha deparado muchas jugadas brillantes por parte de los jardineros y los peloteros de cuadro. Más bien, el tema predominante han sido los errores.
El dominicano Plácido Polanco, Scott Rolen y Evan Longoria han figurado entre media docena de ganadores del Guante de Oro que cometieron pifias durante la primera ronda de los playoffs, en la que se impuso un récord de errores.
Fueron en total 31, durante 15 partidos, un aumento alarmante de 66% respecto de la proporción observada en la campaña regular.
«Creo que nuestra defensa ha estado bien», dijo CC Sabathia, quien abrirá por los Yankees de Nueva York contra Texas en el primer juego de la serie de campeonato de la Liga Americana, el viernes por la noche. «No podemos desperdiciar jugadas que deben ser out. Hay que jugar bien a la defensiva. Ustedes vieron lo que pasó en algunos partidos de las series de la Nacional».
Y muchos de esos errores no pueden atribuirse siquiera a malas condiciones meteorológicas o a que los jugadores hayan sido deslumbrados en las jugadas. Cody Ross tiene una explicación más sencilla.
«Tal vez fue sólo el nerviosismo por los playoffs. Creo que todo se resume a eso», señaló el jardinero derecho de San Francisco. «Quizás fue una coincidencia. En la primera ronda del playoff quieres hacer todo perfecto y no cometer errores. A veces, cuando haces eso, es cuando más te equivocas».
Pero en otros años no había ocurrido eso. Los 31 errores representaron la mayor cantidad observada en cualquier ronda de una postemporada. De hecho, la cifra igualó el total de todos los playoffs del 2009.
El año pasado, la equivocación de Matt Holliday, jardinero izquierdo de San Luis que perdió un elevado, quedó para el recuerdo en los playoffs. Este año, la peor falla pudo haber sido el lineazo que el jardinero derecho de Cincinnati, Jay Bruce, perdió en las luces.
Pero ha habido otras jugadas y los playoffs apenas comienzan.
Los Rojos cometieron apenas 72 errores durante la temporada regular, empatados con San Diego en la menor cantidad dentro de la Liga Nacional. Pero luego, Cincinnati cometió siete pifias y fue barrido por los Filis en tres enfrentamientos.
«Creo que esto es algo que simplemente ocurre a veces», opinó el manager de Filadelfia, Charlie Manuel. «De pronto hay rachas en que la defensiva parece derrumbarse y empiezas a jugar mal. Creo que eso es parte del béisbol y de la emoción que sienten los peloteros por estar aquí».
El intermedista de Atlanta, Brooks Conrad, cometió cuatro errores en la derrota sufrida por los Bravos en cuatro encuentros ante los Gigantes. Sus tres pifias en el tercer juego despojaron a Atlanta de la oportunidad de avanzar.
A veces un jugador despierta después de mostrarse errático. Otro Brooks hizo exactamente eso.
En la Serie Mundial de 1970, el antesalista de Baltimore, Brooks Robinson, erró su primer tiro en el juego inicial. Se recuperó rápidamente y tuvo una de las mejores actuaciones a la defensiva que se hayan visto en la historia de la Serie Mundial.
«Esto es parte del juego, es la presión», dijo el tercera base venezolano de los Gigantes, Pablo Sandoval. «La temporada regular es distinta al playoff. Es cuando tratas de hacer todo perfecto y comienzas a cometer algunos errores».
Los Yankees fueron el único equipo que tuvo actuaciones inmaculadas en la primera ronda. Barrieron a los Mellizos, cuyo único error fue de Joe Mauer, catcher ganador del Guante de Oro.
Hubo 10 errores en cada una de las otras tres series _Texas-Tampa Bay, Filadelfia-Cincinnati y San Francisco-Atlanta. El año pasado, hubo un total de 13 errores en 13 duelos de la primera ronda.
«Tenemos que tener la cabeza en alto. Creo que algo que nos enorgullece en los Yanquis es que jugamos buena pelota», dijo el primera base Mark Teixeira.
Texas prácticamente obtuvo de obsequio las primeras tres carreras contra los Rays en el quinto y decisivo partido. El venezolano Elvis Andrus y el dominicano Vladimir Guerrero anotaron desde la intermedia con roletazos, y otro quisqueyano, Nelson Cruz, lo hizo gracias a un error del catcher Kelly Shoppach.
Los Yankees, campeones defensores de la Serie Mundial, cometieron sólo 69 pifias este año, la menor cantidad en las Grandes Ligas.
«Insistimos en esto todo el año», dijo Joe Girardi. «Esto es importante en los juegos, porque si empiezas a cometer errores y a permitir que la gente se embase, ello suele derivar en carreras. Provoca que los lanzadores trabajen más y quizás que los relevistas tengan que actuar antes».