Todo parece indicar que Amy Winehouse está de vuelta. Y, lo que es mejor, de una manera muy distinta a como tenía acostumbrado a su público. A pesar del brazo escayolado que lucía la noche del martes, a consecuencia de una caída doméstica y nada grave, Winehouse parecía nueva: sonreía a cara lavada a la salida de uno de sus conciertos, sin rastro de haber bebido ni una copa de más.
La cantante, poco a poco, está volviendo a la escena musical londinense. Y ha comenzado desde abajo: los pubs son su primer acercamiento al público, que la ha recibido con los brazos abiertos. Según cuenta su padre, Mitch Winehouse, esta nueva y saludable actitud de su hija se la debe a la relación con su novio, Reg Traviss, con quien lleva seis meses.
«Reg es genial», ha contado Mitch al Daily Mail. «Pero está temporalmente viviendo lejos por su trabajo y últimamente casi no se ven. Eso lo hace