Después de cuatro semanas de ausencia, inicio mi colaboración semanal en La Hora con la publicación de la columna de hoy. Durante esos días estuvimos Ana María y yo con nuestro hijo, Espartaco, nuestra nuera, Lupita y con nuestro nieto, José Miguel. A la fecha, estoy terminando de ordenar y revisar mis apuntes, anotaciones y los recortes de prensa que traje. Los libros que leí están ya en sus respectivos anaqueles. Casi he concluido de echarle un vistazo a algunos de los diarios del país.
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Cuando se está en el extranjero, se sabe de noticias que motivan pesar. Abundan, también, las informaciones, comentarios y opiniones sobre el diario acontecer nacional e internacional, antecedentes, repercusiones y consecuencias, y posible desenvolvimiento y desarrollo. Una vez más tengo que insistir en que nada de lo que sucede en un momento dado puede verse separadamente de lo que ya aconteció. Sólo así es posible sistematizar y tomar conciencia del presente, explicarlo e interpretarlo así como prever el futuro y tratar de enderezarlo en la dirección correcta.
Al respecto, es oportuno tener en cuenta lo que opina de la enseñanza de la historia el académico adjunto al Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), Carlos Aguirre Rojas, y lo que el ilustre filósofo y destacado pensador marxista, don Adolfo Sánchez Vázquez, sostiene respecto al socialismo en tanto alternativa viable y necesaria al capitalismo.
En fecha reciente, el maestro Aguirre Rojas decía que cuando la enseñanza de la Historia responde a una visión «atrasadísima, anacrónica» y al historiador se le exige «ser neutral», narra «las cosas tal como acontecieron» y se abstiene «de cualquier interpretación». Una concepción así, en su opinión, obliga a reescribir la historia, desarrollar, como él plantea, una «contrahistoria». Felizmente, dice: allí donde se ha logrado salir de aquél esquema se está tratando de «desarrollar una historia más actualizada y crítica» que toma «en cuenta la relevancia de los procesos económicos, sociales… y cómo efectivamente el pasado se vincula con el presente y con el futuro», así como también cómo releer «constantemente el pasado desde diferentes presentes y ver cómo los distintos presentes se redefinen desde los diferentes pasados…»
En cuanto al socialismo como alternativa viable y necesaria al capitalismo, el pensador marxista de origen español, Sánchez Vázquez, en entrevista publicada en La Jornada el 17 de septiembre, «sostiene que la idea de esta alternativa social ha desaparecido incluso de las reivindicaciones y de los programas de los grupos políticos de izquierda en gran parte del mundo.
«A mi juicio, asegura, una de las características de la izquierda no sólo en América Latina, sino también en Europa, es haber abandonado esta reivindicación y tratar de situarse en los cambios posibles dentro del sistema, pero perdiendo la perspectiva de… la alternativa verdaderamente emancipadora…».
A lo anterior agrega que «una política de izquierda no puede ser «puramente pragmática» y no se puede concebir sin el valor de la igualdad, de la justicia social, de la dignidad humana, de la defensa incondicional de los derechos humanos. Esto es lo que da contenido moral a la política», enfatiza.
Subraya, además, que «la justificación del marxismo, desde los primeros trabajos de Marx hasta los últimos, es la crítica del capitalismo como un sistema de explotación y opresión; y a partir de esa crítica, proyectar una alternativa, que sería el socialismo en su primera fase…». Al respecto ahonda un tanto más y asegura que «en la medida en que el capitalismo no ha hecho más que desarrollarse y llegar a desempeñar hoy un papel protagónico, se ha desarrollado por tanto como un sistema de explotación y de opresión cada vez más deshumanizante.
«En ese sentido, añade, la crítica del capitalismo se justifica hoy aún más que en tiempos de Marx. Esto, en forma independiente de que en nuestros días no tengamos realmente una fuerza social organizada capaz de ofrecer esa alternativa y de que las posibilidades de que eso suceda sean inciertas y un tanto lejanas.
«Sin embargo, sostiene, la posibilidad de una alternativa al capitalismo existe porque la historia no está escrita y porque éste no va a ser un régimen eterno…». La alternativa al capitalismo, dice, «es posible y necesaria, independientemente de dificultades, limitaciones e incertidumbres». Y sólo será posible, advierte, «si los hombres toman conciencia de la necesidad de tener una opción para llevar a cabo un proyecto de emancipación».
Con solidario y sentido pesar concluyo esta columna patentizándole mis muestras de condolencia y acompañamiento al licenciado Oscar Clemente Marroquín y a su familia por el fallecimiento de don Oscar Marroquín Rojas, acaecido la noche del pasado jueves 30 de septiembre. http://ricardorosalesroman.blogspot.com/