La Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) -el partido oficial- participa de la Internacional Socialista, acude a actividades de «partidos progresistas» y mantiene fuertes vínculos con los gobiernos de Cuba, Venezuela y Bolivia, pero la ampliación del contrato con una petrolera -tachado con ilegalidades- y la protección de la minería, entre una larga lista de actitudes que protegen al empresariado transnacional evidencian una doble moral. A pesar de autonombrarse «el tercer gobierno revolucionario», en la práctica la gestión de ílvaro Colom no representa una ideología de izquierda, a criterio de expertos.
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Desde el primer año de gobierno, en 2008, el presidente de ílvaro Colom fue criticado por las actividades de conmemoración de la Revolución de 1944 celebradas en octubre, al punto que la agrupación «antiimperialista» HIJOS, entre otras organizaciones, no permitieron que se realizaran con normalidad los festejos que se tenían previstos para la ocasión.
El fortalecimiento del Ejército y la poca atención prestada a la negativa de las comunidades hacia los proyectos mineros fueron algunos de los ejemplos citados por Filiberto Celada, miembro de la entidad que protestaba, para rechazar «la doble moral» del Presidente que se hace llamar socialdemócrata.
Más de dos años y medio después, todavía no queda clara la inclinación a la izquierda del régimen Colom, y todavía causa más dudas cuando el Ejecutivo se autonombra «el Tercer Gobierno de la Revolución», en alusión a los gobiernos entre 1944 y 1954 (Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz, los dos presidentes de los «primeros» dos gobiernos de la Revolución). La falta de precisión y determinación del Presidente en sus discursos, para definir la línea ideológica de su mandato son criticadas todavía por organizaciones sociales.
«Tengo que reconocer que en campaña y en el plan de Gobierno había características de un gobierno centro izquierda, en donde se planteaban las acciones en términos de bienestar colectivo, de derechos colectivos que son características de una ideología de izquierda», indica ílvaro Pop, analista político.
Sin embargo, cuando se evalúan las decisiones tomadas y las políticas ejecutadas pasado la mitad del mandato «encontramos un vaivén de decisiones que en algunos casos no empatan con ese planteamiento ideológico», explica el experto en análisis de ideologías políticas.
Por su parte, Alfonso Bauer Paiz, ex secretario de Economía y Trabajo durante la Revolución de 1944- reconoce que fue él quien lo sugirió como candidato para la coalición de izquierda Alianza Nueva Nación (ANN), cuando participó en las Elecciones de 1999.
Bauer Paiz conoció al padre del actual presidente, Antonio, así como a su tío, Manuel Colom Argueta; asimismo, había conocido el trabajo de ílvaro Colom al frente del Fondo Nacional para la Paz durante el gobierno de ílvaro Arzú, por lo que lo consideró como un buen candidato para la coalición de izquierda, que participaría como tal por primera vez desde la Firma de la Paz (1996).
«Ese partido (entonces coalición ANN) quería a un empresario como candidato a Presidente, lo que se contradice con la ideología de izquierda del partido, pero era necesario porque los acusaban de terroristas y perdían credibilidad. ílvaro Colom era un empresario propietario de unas maquilas. Lo aceptaron. Colom no salió electo, pero fue la ocasión en que ganaron más diputados del partido», recuerda Bauer.
Aunque no resultó electo, Colom «se creyó importante y empezó a coquetear con el PAN», que en ese tiempo era uno de los partidos de derecha más fuertes, «luego pasó por dos o tres organizaciones de derecha, hasta que finalmente llegó a ser presidente» con la Unidad Nacional de la Esperanza, recuerda Bauer Paiz.
¿PRESIDENTE DE LOS POBRES?
Una de los puntos que se utilizan en el gobierno para explicar su orientación socialdemócrata y en algunos casos, de izquierda, es el supuesto enfoque que prioriza a la población pobre.
«Vamos a luchar por esa armonía de los pueblos indígenas. Estoy convencido que dándole al que menos tiene, vamos a tener más todos. Dándole al que menos tiene, nuestro país va a aprovechar mejor su potencial», así se pronunció Colom al momento de su toma de posesión.
Sin embargo, surgen críticas en torno a esta promesa y la de demostrar que se trata de un Gobierno con «rostro Maya».
Pop señala que el programa estandarte del gobierno, Mi Familia Progresa -de entrega de transferencias condicionadas- en su concepción, responde a necesidades de mayorías de población; sin embargo, al revisar la ejecución, ésta responde a mecanismos clientelares que no tienen una visión de largo plazo y de sostenibilidad.
«El programa debería empatar con un planteamiento de pleno empleo, una política económica que refuerce las posibilidades que trae consigo estar otorgando pequeñas dádivas a la población, que obviamente, dada la desigualdad en Guatemala, lo necesitan», recomienda Pop.
Además, se analizan las manifestaciones realizadas por sectores campesinos debido a las respuestas incumplidas en temas urgentes para ellos como la situación de carreteras o la de desarrollo rural integral.
«El movimiento social ha sentido que no se le ha cumplido. El movimiento campesino tampoco ve rutas para respuesta a la problemática de tierras y el desarrollo rural que se da en Guatemala y el tema de pueblos indígenas está abandonado de la agenda totalmente a pesar de haberse vendido con Rostro Maya», dice Pop.
Además, se señala que abordar este tema en una nación en donde la mitad de la población es indígena implicaría, por lo menos, tener más de cuatro ministros y viceministros indígenas y especialmente, mujeres trabajando en el Gobierno.
Para Bauer Paiz, lo que el presidente Colom ha hecho es copiar, de otros países, modalidades semipopulares; «semi porque tienen más de asistenciales que de participación productiva», asegura, al tiempo que indica que durante la Revolución de Octubre se le daba a los sindicatos de trabajadores mucha participación y que ésta es una característica de los gobiernos socialdemócratas.
Por otra parte, en la ideología de izquierda, el tema de los ingresos del Estado es algo que debe abordarse de manera integral, sin embargo esto no se realizó de la manera adecuada, según el gobierno, porque el sector privado no ha apoyado una reforma fiscal íntegra y ha criticado este planteamiento del Gobierno.
En este caso, Pop señala que el Gobierno de la UNE no fue capaz de negociar y de tomar la decisión inmediata en los primeros nueve meses de administración del Gobierno en cuanto a este tema: «una reforma fiscal tenía que ser precisa, contundente y rápida, en la medida en que se fue pasando el tiempo y se fue ahogando esta posibilidad y la visión integradora de tener mayores recursos del Estado para poder ejecutar en beneficio nacional se fue disminuyendo», asegura.
DETERMINANTES
En la práctica, la prórroga al contrato de la petrolera Perenco y la negativa a cerrar la mina Marlin, a pesar de ser solicitado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, han provocado que Colom sea considerado como un enemigo del medio ambiente, lo que empaña cualquier posibilidad de pensar que existe un espíritu izquierdista en el régimen.
Muy diferente parecía el planteamiento de Colom al inicio de su mandato: «Ahora, hay un compromiso transversal con el medio ambiente, queremos un país que se gradúe por su respeto con el medio ambiente, porque haya un ambiente de bienes y servicios ambientales que permita el desarrollo y permita seguir generando ese oxígeno que le damos al mundo. Queremos ser responsables con una política de medio ambiente a nivel nacional, un medio ambiente responsable, sobre todo con las próximas generaciones».
«Con lo de Perenco mire a qué grado hemos llegado, es la venta del país, ¿el Presidente está consciente de que esto sucede?, ¿cómo va a ser que siendo Presidente de la República no se dé cuenta?, si lo sé yo lo sabe él». Así reacciona Bauer País al consultarle sobre el tema.
TERCER GOBIERNO DE LA REVOLUCIí“N
La UNE se presentó ante los ciudadanos como el «Gobierno de la Esperanza» o «el Tercer Gobierno de la Revolución» (aduciendo a la continuidad de las reformas económicas y sociales que se registrarán durante la época 1944-1954), según se lee en el primer informe de Mirador Electoral, el 3 de mayo de 2007.
Pero luego de dos años y medio de Gobierno, para Bauer Paiz, esto no es más que una farsa: «í‰l dice que es socialdemócrata, pero cómo va a ser socialdemócrata si ha estado gobernando completamente conforme a los dictados del imperialismo norteamericano».
La exposición «Oh, Revolución», en el Palacio Nacional y que se muestra en honor del aniversario de la gesta de octubre de 1944, es calificada como «una farsa, pero la farsa es peor, tiene que ser motivo preelectoral porque tienen que ver como se ganan a la gente de izquierda», según Bauer Paiz.
«Claro que es importante que la gente sepa cómo sucedió, pero si él fuera verdaderamente admirador de lo que ese cuadro significa, tendría que comportarse de manera completamente diferente a la forma en que ha gobernado, tiene que hacer la reforma agraria y eliminar el régimen de propiedad privada», dice Bauer.
Bauer Paiz se refiere específicamente al cuadro «Gloriosa victoria», del célebre muralista mexicano Diego Rivera, que critica la Contrarrevolución, el hecho histórico de 1954 cuando el llamado Ejército de Liberación ingresa al país, provocando la renuncia de Jacobo Arbenz.
Una de las más grandes debilidades que se originan en Guatemala debido a la discordancia entre el discurso y la práctica del Gobierno es la corrupción, el clientelismo y el nepotismo que se está viendo, asegura Pop, quien plantea además que puede tratarse de demagogia, debido a que «en campaña se dijo una cosa y las acciones que ahora se realizan son otra».
La opinión es apoyada por Bauer Paiz, es que «la grandísima corrupción que hay en el país es el resultado de ello, todo eso lo sabe ílvaro Colom, pero ¿qué ha hecho por detenerlo?», se cuestiona.
Por el contrario, el uso de aviones de una empresa de gas, los acuerdos alcanzados con un empresario del fertilizante y agroquímicos, el nombramiento de altos funcionarios de fuertes vínculos empresariales y una larga lista de acciones hacen pensar que «el populismo podría definir mejor al gobierno».
El revolucionario considera que el país va a ser igual mientras no se realice una revolución, no necesariamente sangrienta, para entonces ejercer la socialdemocracia «pero como se hizo el 20 de octubre de 1944, no esta farsa que se realiza ahora», concluye Bauer Paiz.
Gonzalo Martner, político chileno que apoyó la candidatura presidencial de Michelle Bachelet y participó en la reconstrucción y renovación de la izquierda y en la acción de desobediencia civil contra la dictadura de Augusto Pinochet, visitó Guatemala durante la celebración de la II Conferencia Internacional, Democracia, Justicia y Justicia Social.
– La Hora: ¿Cuál es la situación de la democracia en el continente?
– Gonzalo Martner: Nuestras democracias son frágiles, y lo son por diversas razones, pero muy en particular porque la gran tarea del desarrollo, de darle a la población representación política periódica a través de elecciones, el ejercicio de las libertades cívicas, la separación de los poderes en un intento de legitimidad y las condiciones de vida de los pobladores, son un desafío que todos los países estamos abordando, cada uno a su manera, pero que todavía no permite consolidar plenamente nuestras democráticas.
– LH: ¿Cuál es la mayor debilidad que se presenta ante esta situación?
-GM: Cada país tiene sus desafíos, lo que si puedo decir es que hay un factor que se repite en diversas partes, el alejamiento de las nuevas generaciones de las instituciones. Es muy probable que los temas que a las generaciones anteriores nos tocó abordar son cosas que a los jóvenes no les gusta mucho, (las luchas por la reconquista de la democracia, los momentos en los cuales se produjeron en América Latina regresiones autoritarias, procesos de reconquista de la democracia). Y cuando tenemos un contexto socioeconómico que para muchos jóvenes no abre el camino de futuro claro, cuando los sistemas educativos siguen siendo insuficientes y las oportunidades de empleo siguen siendo limitadas en muchos sentidos, uno puede pensar que allí hay un factor de distanciamiento de las instituciones democráticas que es tal vez la prioridad a abordar.
-LH: En Honduras se dio un golpe de Estado, en Ecuador se intentó dar un golpe de Estado, ¿Existe el riesgo de que en el resto de países de América Latina suceda esto?
-GM: Desgraciadamente los riesgos de involución autoritaria siempre existen, pero yo soy una persona optimista y creo que éstos no son sino estertores de una etapa que ya pasó. El presente y el futuro son de la democracia, de las libertades, del respeto a los derechos humanos.
-LH: ¿Hablando de Guatemala, qué tipo de ideología maneja?
-GM: No me corresponde a mí hablar sobre política interna guatemalteca, pero es del todo claro que el presidente Colom y su equipo tienen una sensibilidad abierta hacia el tipo de planteamientos que procuran tener prosperidad económica, pero acompañarlo con políticas activas y creo que claramente su gobierno pertenece a ese tipo de sensibilidad.
Para Martner es muy pronto para hacer un balance sobre la cantidad de países de izquierda o derecha en el continente, pero considera que es probable que en algunos casos, como en Chile, las ofertas de la derecha sigan teniendo algún atractivo.
«Nosotros, después de 20 años de Gobierno de una coalición entre fuerzas de centro e izquierda, hemos tenido un proceso electoral reciente en diciembre y enero pasado y que le ha dado una mayoría a un gobierno de centro derecha, pero es parte del juego democrático, no cabe duda, en la democracia nadie tiene ganado su futuro ni su presente, son los ciudadanos los que deciden», concluye.