P or Luis Torres de La Llosa
La buena literatura es «un extraordinario placer» pero además «crea ciudadanos menos fácilmente manipulables» por el poder, dijo Mario Vargas Llosa este jueves en Nueva York.
En su primera conferencia de prensa tras recibir el premio Nobel de Literatura, el escritor peruano de 74 años hizo una vibrante defensa del rol que cumplen los libros y la necesidad de promover la lectura entre los jóvenes.
«Hay que estimular la lectura en las nuevas generaciones, sobre todo convencer a los jóvenes de que la literatura no sólo es conocimiento, que la literatura no es sólo una manera de adquirir determinados conceptos e ideas, sino un extraordinario placer», dijo Vargas Llosa.
Según el novelista, «el goce que produce la buena literatura es incomparable». Pero además, agregó, «la literatura es fundamental si nosotros queremos tener un futuro de libertad».
«Nada despierta tanto el espíritu crítico en una sociedad como la buena literatura. Esa es la razón por la cual todos los regímenes dictatoriales de cualquier índole, lo primero que hacen, es establecer censuras».
«Tratan de controlar lo que es la vida literaria, porque ven en la vida literaria siempre la semilla de un peligro para el poder. Y es cierto: la buena literatura, al despertar el espíritu crítico crea ciudadanos que pueden ser más difícilmente manipulados que una sociedad sin literatura y sin buenos libros».
«Promover la literatura no es sólo promover una forma de goce, una forma de lujo, sino es promover también la libertad, la democracia, el pluralismo, la coexistencia en la diversidad», insistió Vargas Llosa.
«Espero que sobreviva (a la tecnología), depende de nosotros: hay que promover la literatura en los programas educativos.
Sin embargo, Vargas Llosa consideró «inevitable» el retroceso de los libros en su forma tradicional. «No sé si eso me hace feliz, mi idea del libro es el libro de papel, pero eso está cambiando y va a seguir cambiando».
«Mi esperanza es que la nueva tecnología no implique una banalización del contenido del libro. Creo que existe el peligro de que la tecnología empobrezca el contenido del libro, pero eso depende de nosotros, si queremos que la literatura siga siendo lo que ha sido, está en nuestras manos».
Sobre el premio, Vargas Llosa dijo que intentará «sobrevivir al Nobel», la fama que implica y la pérdida de serenidad en su vida cotidiana.
«Voy a seguir escribiendo sobre las cosas que más me estimulan. Voy a seguir defendiendo las ideas que tengo: la defensa de la libertad, de la democracia, de la opción liberal y las críticas a todas formas de autoritarismo».
El novelista presentó además un panorama optimista de América Latina. «Hoy tenemos mucho menos dictaduras, tenemos gobiernos de derecha y de izquierda que son democráticos».
«Gobiernos de izquierda como el de Brasil, el de Chile en la época de la concertación y como el gobierno uruguayo, son gobiernos de izquierda que son gobiernos que respetan la democracia y que incluso en el campo económico promueven políticas liberales y creo que eso es un gran progreso. Tenemos también gobiernos de derecha democráticos, en Chile, Colombia y Perú».
«Lo que no es un progreso, es que todavía tengamos Cuba, tengamos Venezuela, y mi impresión es que esa corriente autoritaria y antidemocrática está como de salida. Cada vez hay menos apoyo, menos respaldo popular, como se ha visto en las elecciones venezolanas».
Vargas Llosa dijo estar sorprendido por el premio, agradeció a España, a Perú, a la Academia Sueca y a quienes lo apoyaron en el comienzo de su vida literaria, en especial los editores españoles Carlos Barral y Carmen Barcells.
«Estoy sorprendido, todavía no acabo de creérmelo», dijo exultante el autor de «La Ciudad y los Perros», que habló en español e inglés.
«El premio no solo premia a un escritor -dijo- también premia a lo que rodea al escritor, en este caso la lengua en la que escribo, la maravillosa lengua española, que hablamos por los menos 500 millones de personas en el mundo».
«El sueño del celta», que saldrá a la venta el próximo 3 de noviembre en los países de lengua española, es el nuevo libro de Mario Vargas Llosa sobre Roger Casement, diplomático irlandés que denunció los abusos en el Congo belga y en el Amazonas durante la época del caucho.
De la novela, en la que el nuevo Premio Nobel ha trabajado tres años, la editorial Alfaguara sacará a la venta «una tirada inicial de 500.000 ejemplares para todo el ámbito del español», anunció este jueves.
El escritor peruano lo presentará en Madrid, adonde llegará por breves días desde Nueva York, donde se encuentra durante este semestre impartiendo clases en la Universidad de Princeton.
Cuatro años después de «Travesuras de la niña mala», la nueva obra del flamante Nobel versa sobre la vida del irlandés Roger Casement (1864-1916).
Este diplomático británico denunció los abusos cometidos durante la colonización en el Congo belga del rey Leopoldo II, a finales del siglo XIX e inicios del XX, y posteriormente los que vio en Perú contra los indígenas durante la época de extracción de caucho del Amazonas.
El escritor peruano, de 74 años, que vive a caballo entre Lima y Madrid, descubrió a Casement, homosexual que además luchó al final de su vida por la independencia de Irlanda y acabó condenado a muerte por las autoridades británicas, leyendo una biografía del escritor británico Joseph Conrad.
«Me fascinó mucho la vida tan diversa, aventurera» de Casement, un «anticolonialista» y «gran luchador por los derechos humanos» que «se adelantó muchísimo a su tiempo», explicó a la AFP en una entrevista el año pasado en su casa de Madrid.
Para preparar el libro, que definió como «una novela inspirada en hechos históricos», viajó hasta la actual República Democrática del Congo (RDC) de la mano de una organización no gubernamental y también a Irlanda del Norte, de donde era originario Casement.
El diario español El País publica este jueves un avance del libro, que empieza con el capítulo «El Congo»:
«Cuando abrieron la puerta de la celda, con el chorro de luz y un golpe de viento entró también el ruido de la calle que los muros de piedra apagaban y Roger se despertó, asustado. Pestañeando, confuso todavía, luchando por serenarse, divisó, recostada en el vano de la puerta, la silueta del sheriff. Su cara flácida, de rubios bigotes y ojillos maledicentes, lo contemplaba con la antipatía que nunca había tratado de disimular. He aquí alguien que sufriría si el Gobierno inglés le concedía el pedido de clemencia.
-Visita–murmuró el sheriff, sin quitarle los ojos de encima (sigue…)
Carlos Fuentes
Escritor mexicano
José Emilio Pacheco
Premio Cervantes 2010
Sergio Ramírez
Escritor nicaragí¼ense
Nélida Piñón
Escritora brasileña
César López
Poeta cubano
Jorge Fornet
Director de investigaciones literarias de Casa de las Américas de Cuba