BCE mantiene tasa de interés con presión


Jean-Claude Trichet, presidente del BCE, hací­a declaraciones sobre el calendario para abandonar las medidas de crisis. AFP

El Banco Central Europeo (BCE), confrontado a la tentación de sus colegas de flexibilizar más su polí­tica monetaria y a un euro que se dispara, optó hoy por mantener el rumbo dejando su principal tasa de interés en el 1%.


El BCE dejó abierto el grifo del crédito, ofreciendo a los bancos dinero ilimitado a este tipo de interés históricamente bajo que habí­a fijado en mayo de 2009.

Era una decisión esperada por los economistas que estaban más pendientes de si el presidente de la institución monetaria, Jean-Claude Trichet, hací­a declaraciones sobre el calendario para abandonar las medidas de crisis, durante una conferencia de prensa posterior a la reunión del consejo de gobernadores en Fráncfort (oeste).

En ella, Trichet estimó que la recuperación en la zona euro deberí­a mantenerse «moderada», con «incertidumbres» persistentes, y consideró «apropiadas» las tasas de la institución monetaria.

«El dinamismo subyacente (de la economí­a de la zona euro) continúa», añadió.

Sorprendida gratamente por el vigor de la recuperación en la zona euro, que aleja el espectro de una recaí­da, y preocupada al mismo tiempo ante la posibilidad de que algunos establecimientos financieros se vuelvan adictos a las facilidades que se les da, el BCE habí­a dejado traslucir últimamente la tentación de volver a la ortodoxia.

Pero esta estrategia tropieza con la posición radicalmente opuesta de sus principales homólogos.

La Reserva Federal estadounidense (FED) se declaró recientemente dispuesta a emitir dinero para apoyar la economí­a de Estados Unidos, que considera que no progresa como debiera. El Banco de Japón optó por la misma estrategia, al retomar esta semana su polí­tica de interés cero.

Y el Banco de Inglaterra, cuya tasa de interés principal se encuentra en 0,5% desde hace casi dos años, se siente tentado, al igual que la Fed, de reactivar su dispositivo de flexibilización cuantitativa, consistente en comprar activos emitidos por empresas o por el Estado, aunque hoy decidió no hacerlo.

Para el BCE, que se niega a comentar la actitud de otros bancos centrales, defender lo contrario de sus socios significarí­a reforzar aún más la moneda única, arriesgándose a romper el impulso de la economí­a de la zona euro, arrastrada por Alemania.

La moneda europea superó este jueves el umbral de los 1,40 dólares por primera vez en ocho meses.

Según el cálculo de la Société Générale, un alza persistente del euro de 10% respecto a su cotización del martes (1,38 dólares) costarí­a entre 0,5 y 1% de crecimiento durante el primer año siguiente a la apreciación.

El miércoles, el Fondo Monetario Internacional (FMI), que revisó al alza sus previsiones de crecimiento para la zona euro en 2010 (a 1,7% contra el 1% anterior), advirtió que la recuperación serí­a moderada debido a las dificultades presupuestarias.

El BCE, creado para velar por la estabilidad de los precios, no ha intervenido en el mercado de divisas desde 2000, cuando lo hizo para apoyar la moneda única.

La institución, que ya puso fin a préstamos a seis meses y a un año en favor de los bancos, anunció en septiembre tres nuevas operaciones de este tipo a tres meses hasta diciembre, «a una tasa fija y volumen ilimitado».

Sus operaciones de refinanciación a una semana y a un mes en las mismas condiciones habí­an sido prorrogadas hasta por lo menos enero de 2011.