Llegar a la verdad y esclarecer la participación de funcionarios, tanto nacionales como estadounidenses, sería el mejor resarcimiento que se podría ofrecer luego de conocer que el país del norte experimentó con mil 500 guatemaltecos para encontrar la cura a enfermedades de transmisión sexual.
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Además, como beneficios paralelos que podrían solicitarse, se mencionan la aprobación del Estatus de Protección Temporal, (TPS), para los guatemaltecos que viven en Estados Unidos, así como una compensación económica a los familiares y la ratificación de tratados internacionales que eviten hechos similares.
Nery Rodenas, de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado, Jorge Santos, del Centro Internacional de Investigaciones en Derechos Humanos y Eduardo De León, de la Fundación Menchú, coinciden en que lo más importante es conocer cómo se originó la investigación y deducir responsabilidades.
Para Rodenas, la solicitud del TPS es un tema paralelo que podría abordarse debido a la urgencia que se tiene para obtener este beneficio, mientras que para Santos, este acto de racismo y discriminación debe ser recompensado con una reparación material.