Oscar Marroquí­n Rojas y Wayne Berger, in memóriam


Faltaba un cuarto de hora de la madrugada del viernes cuando llegué a la casa que habito. Habí­a asistido a un servicio religioso en el Seminario Teológico Centroamericano, para despedir al ingeniero Wayne Berger (no Bershé), a quien conocí­ a finales de los ´70, cuando fui invitado por el ahora pastor Jeremí­as Pirir a integrar el extinto noticiero Monitor 7-1-7, en Radio Cultural TGN, la única radiodifusora evangélica no lucrativa del paí­s.

Eduardo Villatoro

El servicio de honras fúnebres contó con numerosa concurrencia. El cadáver de Wayne vino esa tarde procedente de Israel, donde falleció el martes 26 de septiembre. Hubo cánticos de alabanza y adoración, testimonios y el sermón del doctor Edgar Contreras. Tan pronto llegué a mi hogar me dirigí­ al estudio e ingresé al blog de La Hora. El adelanto de la noticia me impactó. El periodista Oscar Marroquí­n Rojas habí­a fallecido a los 86 años. í‰ramos amigos, pese a las diferencias de edad. Yo lo querí­a, respetaba y admiraba.

Mi mujer despertó al escuchar mis pasos acercándose a la habitación. «Voy a salir de nuevo -le dije-, fijáte que murió Oscar, el papá de Oscar Clemente» La noche estaba oscura y lloví­a por mi sector. Magnolia me persuadió que no lo hiciera por los riesgos que implicaban las circunstancias. «Mañana vas a la funeraria», decidió.

No podí­a conciliar el sueño al pensar en Wayne y en í“scar. El primero vino a Guatemala a los 23 años de edad, enviado por la Misión Centroamericana, una de las denominaciones evangélicas históricas. Pero no se limitó a la práctica de su religión y a su labor de evangelista, sino que puso al servicio del paí­s sus conocimientos; primero, siendo técnico de radiocomunicaciones, y, luego, al proseguir sus estudios, como ingeniero en la misma rama. Sin hacer distingos religiosos ni de otra í­ndole colaboró con la conformación de radiodifusoras como TGW La Voz de Guatemala, Emisoras Unidas, Buenas Nuevas, Radio Corporación Nacional, Organización Alius y otras. Al fallecer era Director y Gerente General de Radio Cultural.

  

El periodista Oscar Marroquí­n Rojas no necesita mayor presentación. Era conocido por todo guatemalteco medianamente cultivado. Su amor a Guatemala era proverbial. Su pasión fue el periodismo, y su mejor legado, la vida de sus 10 hijos, varios de los cuales siguen su huella: El mismo surco que cultivó don Clemente Marroquí­n Rojas, patriarca de la familia.

Fue presidente y director de La Hora; fundador y director del desaparecido diario Impacto y de la revista La Hora Dominical, cobijo de intelectuales. También se distinguió como í­ntegro y eficiente alto funcionario público. Los que éramos sus amigos y hasta quienes no compartí­an con Oscar por su carácter un tanto hosco, pero intensamente solidario y profundamente humano, siempre coincidimos en que fue forjador de generaciones de periodistas y ferviente defensor de la libertad de expresión del pensamiento. Nunca claudicó en sus ideales.

Elevo mis plegarias al Eterno por los hijos y nietos de Oscar y por la esposa e hijos de Wayne.Â