Una jornada en la escuela: precariedad educativa


El problema de la precariedad, según los docentes, se deriva de la polí­tica de gratuidad en la educación, que aunque la consideran positiva, no se acerca a la realidad de los establecimientos educativos públicos.

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<p>Durante una tarde de clases en la escuela «Berlí­n» cualquiera puede constatar la precariedad en un salón de estudios: infraestructura sin mantenimiento, mobiliario seriamente depreciado, y un gran vací­o alimentario y educativo en los estudiantes, que desde temprana edad deben lidiar con la inseguridad en un lugar en el que deberí­an aprender. Un acercamiento a la realidad de la niñez guatemalteca.</p>
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Flor de Marí­a Ortiz
florortiz@lahora.com.gt

Los escritorios y estantes parecí­an ser los mismos de años atrás, dicen ex alumnos, aunque notan que han sido reparados en repetidas ocasiones.

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«Es penoso saber que las familias pobres siempre resultan siendo las más vulnerables en todo sentido, porque siempre tienen que trabajar para conseguir sus alimentos. Son los que padecen de desnutrición, baja talla, problemas de aprendizaje, motricidad y mala dieta. Es lamentable. Los programas están siendo mal utilizados».

Samuel Fadul

Analista independiente

EDUCACIí“N LOS VULNERABLES


Samuel Fadul, analista independiente de educación, comentó que «es penoso saber que las familias pobres siempre resultan siendo las más vulnerables en todo sentido, porque siempre tienen que trabajar para conseguir sus alimentos. Son los que padecen de desnutrición, baja talla, problemas de aprendizaje, motricidad y mala dieta. Es lamentable. Los programas están siendo mal utilizados».

De acuerdo con el experto, la falta de presupuesto ha puesto en peligro la refacción escolar, pero el problema se agrava aún más cuando los alimentos se entregan con retraso porque no se conforman las juntas escolares o consejos educativos, no liquidan a tiempo a las empresas que dan la refacción o muchas veces y más seguro es que se compran por medio de licitaciones y esos trámites llevan por lo menos ocho meses.

Fadul sostiene que «la gratuidad está establecida, pero aparte están los programas de apoyo donde se encuentra el tema de refacciones y alimentación que se implementan desde el gobierno de Vinicio Cerezo. Hasta la fecha, la galleta escolar fue prioridad en todas las escuelas; ahora la forma de refacción depende de cada comunidad o la participación de los padres de familia».

«He manifestado, y lo recalco, los retrasos en la entrega de materiales, refacción, libros e implementos necesarios para la escuela, es culpa de un bajo presupuesto -donde se gastan aproximadamente 500 millones de quetzales al año- y una mala logí­stica».

Por otro lado, asegura que la gratuidad no tiene nada que ver en la asistencia de niños a las escuelas, ya que los padres de familia tienen que enviarlos obligatoriamente.

De acuerdo con Fadul, el mantenimiento de las escuelas, el mobiliario, y los libros tienen que ser provistos por el Ministerio de Educación, a partir del presupuesto asignado para la inversión en los centros educativos públicos, «pero todo esto tiene que pasar por una lí­nea de descentralización, teniendo que ser transparente para que todos vean las licitaciones que se hacen; porque con no decir quiénes van a realizar los libros por ejemplo, están provocando desconfianza de la población y pérdidas, en tanto son de ganancias para las empresas.»

Fadul agregó que «no solo el ministerio puede hacer las compras, sino también los padres de familia, con el objetivo que todos los niños aprendan y lo hagan bien; con lo que estoy diciendo no estoy excusando a nadie por lo malo que ha sido, pero es necesario que los padres apoyen en todo en las escuelas».

Asimismo, indicó que en los últimos años el tema uniforme ha sido opcional, porque antes hací­an que las personas indí­genas no utilizaran sus trajes regionales, por uniformes.

«Para las escuelas públicas el uniforme es opcional, dependiendo de los directores y los padres de familia; con uniformes se evitan de confrontaciones y discriminaciones con los jóvenes o que los confundan con delincuentes, ya que ahora es muy frecuente ver problemas entre estudiantes; ante tal motivo considero que es algo básico de cada institución».