Data de antes en sucesión; es un relevo, o pasar la estafeta. Con una diferencia, entre otras, que presenta nuevas vivencias dentro de un marco viejo. Mismas para quienes están inmersos en el sistema, a título personal y colectivo. Referentes de primer orden, aunque cambien las épocas, situaciones entran en juego, pero las políticas no solucionan nada.
Tendencia compulsiva tienen los mandos superiores al introducir en apariencia con afán y publicidad, nuevas políticas educativas. Poco representan de cambio, excepto volar cabezas para el engrosamiento de sus correligionarios, allegados; amiguismo y nepotismo. Las mismas cosas adquieren notoriedad, ante expectativas como desaliento de quienes están en la llanura.
El común denominador pronto enarbola el ausentismo de sustentación, sean como sean las aludidas políticas del Mineduc. Resulta miopía nacionalista, ubicados de espaldas a la identidad, piedra angular del andamiaje nuestro. Al contrario, se calcan en corrientes foráneas, incapaces de significado real tanto tiempo tan deseable, esperado y conveniente.
Eso abona terreno para la persistente problemática educativa, en evidente explosión, causante de suma dificultad y complicación. En áreas urbanas y rurales representan una demanda rebasante de la oferta formal. Por consiguiente, escasea la capacidad física instalada, mientras gana posicionamiento el deterioro de edificios en condiciones vulnerables.
Hay constantes denuncias y peticiones acerca de falta de maestros; no obstante la cantaleta en el sentido que tiene mayor presupuesto Educación. Además, se cuantifican más y más plazas sin figurar en el presupuesto; funcionan en forma coja mediante contratos, carentes de todas las prestaciones sociales laborales y el correspondiente pago mensual.
La dotación de útiles, material didáctico, mobiliario indispensable y el rutinario mantenimiento de las instalaciones, cobra presencia negativa. En pleno siglo XXI y la tecnología moderna existe impresionante necesidad, aun puede considerarse a título de ensayo. Por lo tanto, dista de tener cobertura completa, corolario de palpables fuerzas mayores.
Urgente y necesaria capacitación de maestros en servicio, incluso en algunos casos relacionados tipo preservicio, es un secreto a voces. Jamás el personal llega a garantizar que las metas se alcanzaron ya totalmente. Cabe apuntar el hecho de nunca ser tarde para más aprendizaje, actualización y mayor reforzamiento individual, en aras de la población estudiantil.
Otra problemática sin visos que llegue a ser hermosa realidad su solución es que adopte el Mineduc cuanto antes la ansiada y hasta soñada reforma educativa, Gobiernos van y gobiernos vienen, pero en su programa o plan de trabajo no aparece en sitio esencial echarla andar. Libre sí de ataduras y estrategias dilatorias, al final está en el olvido.
Tampoco adquiere figura de problemática solucionada la inveterada deserción y ausentismo escolar, sobre todo en el medio rural. Allá, a veces sí, a veces no, da una impresión permanente. Influye poderosamente el trabajo infantil, de naturaleza tradicional que coadyuva al sustento familiar. Aspectos socioculturales de fondo milenario echaron raíces.
Complica la mencionada problemática desde antes, inmersa visiblemente con ramajes duraderos, montados sobre la marcha, ajenos sin duda alguna a los cambios. Digan lo que digan en el panorama nacional, el marcado racismo y permanente discriminación subsisten. No obstante luchas, planes y proyectos destinados a desterrarlos de una vez por todas.
En resumen, así las cosas conforman una luz a espera de brillar, a través de auténticas políticas educativas propias. Recorrer el camino por rutas extrañas, carentes de genuino espíritu nacionalista, no conducirá a puerto seguro. Suficientes fondos, horas-hombre y tiempo perdido es el resultado de atenernos a horizontes impropios, visto está.