Galopante deforestación y solitario ambientalista


  En Guatemala, durante los últimos 50 años se han perdido las dos terceras partes de los bosques, vulnerando la biodiversidad, pero la tala de árboles persiste indiscriminadamente sin que haya autoridad capaz de frenar la deforestación y desertificación del paí­s, cuyos efectos ya los estamos sufriendo las actuales generaciones, pero las consecuencias serán más dramáticas y severas para nuestros nietos y demás descendencia, si no se imponen medidas que detengan esta tragedia ambiental.

Eduardo Villatoro

Cada año se pierden 65 mil hectáreas de bosques en el paí­s, se consumen 13 millones de metros cúbicos de leña, lo que representa aproximadamente 1,500 caballerí­as de bosques, lo que implica mayor deforestación, mientras que el Estado invierte menos del 1 % de su presupuesto en proteger los recursos naturales. En todo el planeta, alrededor de 13 millones de hectáreas de bosques son destruidas anualmente,  que equivale a 36 canchas de fútbol por minuto, para que usted se forme una pequeña idea.

 Los datos anteriores los leí­ en uno de los ejemplares de un pequeño periódico que edita con mucho sacrificio el ambientalista de corazón í‰lder Exvedi Morales, quien, desde su natal Santa Ana Huista,  persevera solitariamente en su lucha por preservar el ambiente de aquel municipio de Huehuetenango, destinando un porcentaje de su modesto salario que devenga como maestro de educación media, sin que alguna de las opulentas organizaciones ambientalistas pletóricas de ecologistas de salón que hay en la capital, le haya tendido la mano.

 A principios de este año publiqué un artí­culo en el que solicitaba el apoyo de alguna ONG ambientalista, para que pudiera ayudar al también poeta Morales en su afán de salvar el rí­o Huista, que corre el inminente riesgo de desaparecer, a causa de que lo han convertido en vertedero de basura y desechos de agroindustrias. Nadie respondió al llamado de auxilio de Exvedi; al contrario, fue ví­ctima de amenazas e intimidaciones por caciques que nunca faltan en las comunidades.

Pero la actividad de este ambientalista práctico y no de vacilante teorí­a no se reduce a defender ese caudal de agua, sino que ha emprendido otras tareas, como inculcar entre la niñez y la juventud de San Antonio Huista el deber de defender la naturaleza, y de esa cuenta han sembrado cientos de árboles y han realizado otras labores similares.

 Adicionalmente publica un periodiquito (lo llamo así­ no con ánimo despectivo, que conste) que se publica cuando le alcanza el dinero para pagar su impresión, cuyos contenidos siempre se dedican a generar conciencia entre sus paisanos para cuidar de su entorno natural.

En próxima oportunidad me referiré a un artí­culo publicado en El Huisteco, tal nombre del medio impreso, acerca de la grave crisis del agua, y mientras tanto aún tengo la esperanza de que alguna organización ambientalista con recursos le pueda brindar respaldo a Exvedi Morales.

 (El ambientalista mañoso y solterón Romualdo Tishudo publicó este anuncio en El Huisteco: -Viejo verde busca ansiosamente chica ecologista).