Nuevamente los servicios meteorológicos nos traen una pésima noticia, puesto que se formó una nueva tormenta en aguas del Caribe que se dirige al territorio centroamericano y estará afectando el nacional durante el fin de semana. Se advierte que la tormenta traerá lluvias fuertes y mortales a la montañosa región donde ya los terrenos están totalmente saturados y el riesgo de deslaves es exponencialmente mayor.
Se han emitido las primeras alertas para ciertos departamentos del país, pero es previsible que la tormenta afecte a todo el territorio nacional y sería deseable que las autoridades procedieran hoy mismo a la evacuación de aquellas familias que están viviendo en lugares de alto riesgo que ya debieran estar totalmente identificados. Esta vez la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres no tiene el pretexto del Pacaya para no actuar con diligencia a fin de salvar vidas y por lo tanto su actividad se tiene que centrar, especialmente, en esas evacuaciones que no podrán ser voluntarias sino que deben ser forzosas.
Advertidos con tiempo suficiente, no puede haber excusas para que la gente muera dentro de sus viviendas por los deslaves que seguramente han de ocurrir. Y es momento de una adecuada campaña de información que tiene que utilizar todos los medios disponibles y estamos seguros que, como La Hora, toda la prensa nacional estará dispuesta a ceder y regalar espacios para cumplir con el deber de darle a la población las informaciones más certeras que pueda ofrecer la autoridad competente.
La experiencia de Agatha nos tiene que servir, porque fue también una tormenta anunciada con tiempo que no se manejó con propiedad porque Conred estaba dedicada al tema del Pacaya. Hoy las condiciones son mucho peores, porque este invierno ha sido demasiado copioso y por lo tanto los riesgos son mucho más altos de lo que serían en condiciones normales.
Repetimos que el tema de la información es fundamental e importante para que la población pueda tomar sus precauciones. Es preferible, en caso de una tormenta, que se adopten medidas que al final resultan innecesarias, que dejar de hacer. Eso sería grave para la población porque el peligro es inminente y sumamente grave. Ojalá que esta vez nuestras autoridades hagan lo que se hace en otros países para prevención de desastres y que, partiendo de sistemas de información en los que tenemos que participar los medios de comunicación sin el menor ánimo de lucro, se pueda tener a la población al tanto de lo que está ocurriendo y, sobre todo, de lo que puede ocurrir.