¡Ojo! Con el colaborador eficaz


La actual moda justiciera es darle el tí­tulo, asignarle la función o calificar a una persona de «colaborador eficaz», se supone con el fin de hacer justicia pronta en Guatemala. Cuentan que lo mismo se hace en otros paí­ses, sin embargo, pregunto: ¿será que lo que funciona en otras partes, aquí­ también harí­a lo mismo? Disculpen mi incredulidad que a lo mejor proviene de mi ignorancia, pero soy del criterio que un asesino confeso no debiera inspirar ninguna confianza, al menos a este aprendiz de escribiente no se la merece, peor aún para dar fe en juicio, cuando no hace mucho le soltara frí­amente a un ser humano un par de plomazos, salir corriendo y porque Dios es grande la Policí­a lo haya capturado en plena fuga. Algo así­ ocurrió no hace mucho en el sonado caso del vil asesinato del licenciado Rodrigo Rosenberg y a estas alturas, el reo liberado de toda culpa ya puso sus pies en polvorosa.

Francisco Cáceres Barrios

Pero la designación no termina simplemente en basar todo un proceso judicial en una declaración que muy bien pudiera ser falsa de toda falsedad, sino que el doctor Alejandro Giammattei, a quien se le sindicara de ser cómplice de una ejecución extrajudicial de ocho reos, por haber ejercido el delicadí­simo cargo de Director del Sistema Penitenciario y cuando a todos nos constaba que la cárcel de Pavón estaba en manos de los reos y no de las autoridades, acaba de declarar públicamente que: «habí­a recibido una llamada telefónica de un personaje de la CICIG que se hací­a acompañar por un magistrado de la Corte Suprema de Justicia, quien le dijo que lo que más le convení­a era entregarse porque si lo hací­a lo declararí­an «colaborador eficaz». ¿Qué tal?, ¿le parece a usted estimado lector, que se siga aplicando la justicia en Guatemala de esa manera, a base de arreglos ex oficio, fuera de toda corrección e incluso faltando a la verdad con tal de quitarse un delito y la pena consecuente de encima? Por ello, la denuncia del doctor Giammattei debiera ser analizada a fondo, como amerita poner en tela de juicio este procedimiento, el que muy bien conociendo a mi pueblo, podrí­a volverse un modus operandi para que cualquiera pueda burlar y violar fácilmente a la señora llamada Justicia. Prueba de lo anterior, está la anunciada disposición de don Jacobo Salán Sánchez para dar información de cómo se fraguó el saqueo de Q120 millones al paí­s. No soy penalista, criminólogo o experto en derecho procesal, sino simplemente una persona con suficientes años encima que le permiten hacer juicios de valor de un procedimiento que a la legua huele mal, que a la distancia, en manos de un juzgador equivocado o deshonesto, podrí­a servirle de arma de dos filos, fuera para liberar a un culpable, como para culpar a un inocente. ¡Piénsenlo bien por favor!