¿Estará Guatemala huérfana?


El 10 de septiembre, en una breve nota, página 6, Prensa Libre hizo del conocimiento de sus lectores que el Congreso de la República habí­a aprobado un decreto para efectuar consulta popular para «determinar si el pueblo de Guatemala quiere que el diferendo territorial que mantiene con Belice, se resuelva en la Corte Penal Internacional». (Error de Prensa Libre, es Corte Internacional y no Penal).

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

La Hora adecuadamente le otorgó al tema su portada bajo el tí­tulo «Belice por camino largo y engorroso», publicando una extensa nota en su página 2, bajo el tí­tulo «Pugna legal por Belice será cara, larga y engorrosa». A su vez, elPeriódico -el sábado 11 de septiembre- le dedica el editorial bajo el tí­tulo «Belice a consulta».

El tema de Belice lo he abordado en diferentes oportunidades. El 30 de noviembre de 2007: «Belice es nuestro»; el 18 de febrero de 2009: «Por la patria»; el 24 de julio de 2009: «Guatemala, Belice y las Termópilas» y el 16 de noviembre de 2009: «Belice y el gasto estéril».

Dejar de referirme al tema nuevamente serí­a carecer de principios, traicionar lo que me enseñaron en las escuelas públicas y privadas a las que asistí­. Como lo he evidenciado, soy un guatemalteco que persiste en sus luchas. Me pueden derrotar, coaccionar, criticar, encarcelar pero no lograr que traicione a mi conciencia y a las enseñanzas que desde niño mamé.

Por ello, vuelvo a reiterar que considero que todo el proceso que se ha venido desarrollando por la Presidencia de la República, por la cancillerí­a y al que ahora se suma el Congreso de la República, es una traición y por supuesto es inconstitucional, ilegal e improcedente (valdrí­a conocer para constancia histórica qué diputados votaron a favor, en contra y quiénes razonaron su voto).

La pregunta en sí­ que se pretende se someta a consulta es inconstitucional por cuanto nuestra Constitución Polí­tica vigente, en las disposiciones transitorias y finales, artí­culo 19, dice: «Belice. El Ejecutivo queda facultado para realizar las gestiones que tiendan a resolver la situación de los derechos de Guatemala respecto a Belice, de conformidad con los intereses nacionales. Todo acuerdo definitivo deberá ser sometido por el Congreso de la República al procedimiento de consulta popular previsto en el artí­culo 173 de la Constitución». (El subrayado es nuestro).

Conforme a dicho texto, podrí­a argumentarse que las gestiones de trámite que ha realizado el Ejecutivo son aceptables en cuanto a gestiones propiamente; sin embargo, el fondo de lo que pretende consultarse, tanto por el Ejecutivo como por el Congreso de la República, no es un acuerdo definitivo y si alguien se atreve a decir que no es así­ que nos explique en qué consiste la pregunta definitiva. Por el contrario, la actual redacción comprueba lo indeterminado, lo desconocido, que a priori Guatemala se compromete a aceptar; por consiguiente, es un consentimiento a futuro sobre lo que pueda ser el contenido de la decisión que la Corte Internacional de Justicia emita como sentencia.

Distinto serí­a si, como lo han señalado el editorial de elPeriódico y el último artí­culo publicado en La Hora, no fuera un juicio de derecho lo planteado sino algo «ex aequo et bono» lo que permitirí­a que se aplicaran principios de equidad y justicia y esto ya conocido lo que se consultarí­a y se aceptarí­a o no por los guatemaltecos.

Qué pésimo que el presidente del Congreso, Roberto Alejos  diga «podrí­a realizar una visita al Gobierno de Belice para motivar la agilización de la decisión de la Cámara de Senadores beliceños». ¿A cuenta de qué?

¡El territorio de Belice es parte de Guatemala! NO A LA CONSULTA.