Uno de los grandes defectos del sistema educativo en Guatemala ha sido y es, el proceso de enseñanza memorística en el ámbito escolar público y privado desde hace muchos años; lo cual ha formado generaciones de ciudadanos que en forma automática e irreflexiva repiten lo que aprendieron a repetir.
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El curso de Historia, se ha considerado uno de los «más aburridos» porque la inmensa mayoría de docentes exigen a los alumnos la memorización de fechas, sucesos y eventos significativos en la vida política, social y económica de Guatemala; sin el respectivo análisis del porqué, cómo, cuándo, dónde, para qué y sus resultados o aplicaciones finales para entender y/o comprender lo sucedido. Sin ello, no es posible adquirir un conocimiento sólido y verdadero que nos permita saber con exactitud lo que estamos diciendo.
Ese gran fallo didáctico, pedagógico y de estructura mental convirtió a los estudiantes en personas que responden de acuerdo a sus reflejos escolares condicionados; tal es el caso de actualidad en que varios alumnos de educación básica y nivel diversificado de «prestigiosos» colegios e institutos fueron entrevistados por telenoticieros preguntándoles acerca del porqué de la fiesta de independencia que celebraban con mucha pompa y «gallardía».
Las respuestas fueron de lo más estúpidas y bochornosas, lo cual puso de manifiesto su poco o nulo conocimiento de la Historia de Guatemala y la pobreza didáctica del personal docente que imparte el curso de Historia. Así mismo, en algunas escenificaciones escolares de la «firma de la paz» pude observar que AíšN muchos docentes y alumnos no tienen el concepto verdadero de lo que significó dicho acto protocolario; concediéndole el mérito del mismo al presidente de la época y a un general del ejército.
Me permito sugerir al GOBIERNO DE LA REPíšBLICA DE GUATEMALA, a las Facultades y Escuelas de Historia de las universidades del país, y en especial al Ministerio de Educación, la pronta atención a este fenómeno negativo; cada instancia en lo que le corresponde, es decir, al Gobierno el desembolso para la impresión en la Tipografía Nacional de Guatemala, de libros de Historia escrita por autores nacionales (Polo Sifontes, Jorge Luján, Manuel Coronado, Juan Gavarrete, Agustín Gómez Carrillo, Eduardo Hiibner y Enrique Parrilla Barrascout, Severo Martínez, Pepe Milla y otros autores que por el momento no recuerdo).
Pero si en caso desean beneficiar a alguna empresa con dicha inversión, hay libros de Historia de Guatemala editados por la Asociación Amigos del país, en su versión especial para uso del Ministerio de Educación; o en todo caso, la reimpresión de fascículos publicados por una empresa editora de periódicos; editorial Piedra Santa y otras que no recuerdo; PERO ALGO HAY QUE HACER para no seguir con esta ignorancia crasa. Y luego nos preguntamos: ¿por qué los graduados fracasan en la evaluación para ingresar a la universidad?