La verdad sobre la muerte de Michael Jackson, el 25 de junio de 2009, puede estar en alguno de los tribunales de Los íngeles donde se cruzan las denuncias. La última se puso el miércoles. La firman Katherine Jackson, madre del cantante, y los tres hijos de este. Acusan a la compañía AEG Live LLC, promotora del concierto que estaba preparando el rey del pop, de negligencia por no proporcionar el cuidado que hubiera salvado la vida del cantante. Para los demandantes, la compañía es responsable de la actuación de Conrad Murray, médico personal de Jackson que estaba a su lado en el momento de su muerte. El médico está acusado de homicidio involuntario, cargos de los que el doctor se declaró inocente.
Según la nueva demanda, presentada en el tribunal del condado de Los íngeles, las promesas de la compañía AEG a su hijo eran falsas «porque lo que escasamente hicieron fue proporcionarle lo que fuera con tal de que llegara a los ensayos».
Jackson falleció cuando faltaba una semana para comenzar en Londres una última gira tras años lejos de los escenarios y cuando su talento artístico estaba ensombrecido por sus excentricidades, sus deudas y problemas legales. El cantante murió en su casa de Los íngeles víctima de un potente combinado de barbitúricos y anestésicos que supuestamente tomaba de forma regular entre sus ensayos.