El sector empresarial de Costa Rica reiteró ayer su rechazo a las pretensiones del gobierno de Laura Chinchilla, de enviar al Congreso un plan de reforma fiscal y atraer recursos frescos, y en cambio propusieron mejorar los controles de la evasión fiscal.
Además, sugirieron reducir lo que consideran «gastos superfluos» en las instituciones gubernamentales que cada año representan sumas millonarias para las arcas del Estado.
«El primer paso en una reforma fiscal es la necesidad de atacar fuertemente la evasión, la cual erosiona la recaudación y daña las condiciones de competencia de las empresas que sí cumplen con sus obligaciones tributarias», afirmó Martha Castillo, vicepresidenta de la Cámara de Industrias.
Castillo declaró al diario La República que los informes del Banco Central sobre la producción nacional, cuya caída se ha desacelerado, indican que la crisis financiera sigue vigente.
Chinchilla anunció recientemente que propondrá al Congreso una reforma tributaria para reducir el déficit fiscal, aunque sin precisar las medidas concretas.
Sin embargo, el ministerio de Hacienda promueve tributos a las sociedades anónimas para recaudar unos 120 millones de dólares anuales.
«Creo que un plan fiscal no es una buena opción en estos momentos», puntualizó por su parte Sergio Navas, de la Cámara de Exportadores de Costa Rica.
El ministro de Hacienda, Fernando Herrero, ha dicho que la iniciativa posiblemente la presenten al Plenario en diciembre y advirtió que, si el plan fracasa, el gobierno podría enfrentar una difícil situación financiera, ya golpeado por el creciente déficit fiscal estimado en 5,3% del PIB para este año.
Al rechazo empresarial se suma el de las bancadas opositoras en el Congreso, que censuran al gobierno por pretender financiar con deuda interna gastos corrientes como si fueran inversiones, incluidos en el presupuesto del año entrante, que se financiará en un 45% con endeudamiento.
La ley de Administración Financiera impide financiar gastos corrientes con deuda, según dijo en la prensa la legisladora Patricia Pérez, del Movimiento Libertario.