El asesinato masivo de 72 migrantes, mujeres y hombres, que en forma indocumentada -no ilegal, como señalan algunos medios de comunicación- se trasladaban por territorio mexicano -debe recordarse que México y Guatemala son países de origen, tránsito y destino de migrantes- lo hacían con el propósito de llegar a Estados Unidos para trabajar. Iban con pocas pertenencias y prácticamente sin dinero. Es el flujo migratorio que utiliza el tren para tratar de llegar a territorio estadounidense y trabajar porque en sus países las condiciones de miseria no se los pueden proporcionar. Lo hacen sin armas de ningún tipo. Sin desestabilizar a ninguna nación. No son terroristas.
ccaceresr@prodigy.net.mx
Los países con mayor presencia de migrantes levantan murallas, muros, cercas, e incrementan el número de guardias fronterizos, junto a una sofisticada tecnología, para detener los diferentes flujos de la migración. Se combaten las consecuencias pero no los factores que permiten la migración. Quienes ocupan importantes cargos en gobiernos de naciones desarrolladas -y sus asesores-, con presupuestos en millones de dólares para tratar de impedir la migración, son incapaces de aconsejar a sus dirigentes la necesidad de impulsar planes socioeconómicos en las naciones menos desarrolladas, con el propósito de combatir la pobreza, lo cual implicaría disminuir la violencia y la migración laboral. Es necesario presentar perspectivas reales de trabajo a los jóvenes y los regímenes de cada nación expulsora de migrantes tienen la obligación de preocuparse por su fuerza de trabajo. Tienen la responsabilidad de construir visiones integradoras. Basta de populismo sin responsabilidad y políticas neoliberales sin sensibilidad. La migración es un derecho humano, pero los migrantes también tienen el derecho a vivir en su país.
Los asesinos de los migrantes han optado por estar inmersos en la delincuencia organizada como el medio más fácil para obtener dinero rápido. Por esta razón, se encuentran inmersos en el tráfico de drogas, trasiego de armas y trata de personas. íšnicamente les interesa el dinero inmediato, fácil de recibir. Matar personas es parte de su cotidianidad porque se les acabó cualquier expresión de humanidad.
La acción de los asesinos de exigir dinero -después de secuestrar a los migrantes con violencia- y llamar a sus familiares en Guatemala para que paguen y dejarlos en libertad, sólo puede ser calificada de irracional. Precisamente están viajando en forma indocumentada arriba de vagones ferrocarrileros, porque en sus lugares de origen viven con modelos socioeconómicos muy deplorables -pobreza y pobreza extrema- que les impiden su desarrollo.
La presencia de asesinos como los que ultimaron a 72 migrantes, es una situación que se vincula a la seguridad nacional en Guatemala y México. Además, es un problema de seguridad pública con organizaciones delictivas que conspiran para afectar el Estado de Derecho y agredir a la sociedad guatemalteca. Es un problema de seguridad nacional porque la acción del narcotráfico se apoya en el miedo, terror y corrupción. Para su combate es necesario actuar contra la corrupción y reforzar los servicios guatemaltecos y mexicanos de inteligencia, analizando los movimientos del narcotráfico en la frontera Guatemala-México para evitar el traslado de drogas.
La masacre es un hecho que ofende la dignidad humana. Fue realizada por quienes han escogido el camino de la maldad e injusticia y la anulación de cualquier sentimiento humano. Son hombres sin h como señala un destacado escritor guatemalteco