Juan Sagí¼i, perspicaz escritor satí­rico -II-


(Comienzo haciendo una rectificación, el apellido del escritor no es Sigí¼i, como equivocadamente apareció en el primer artí­culo. Es Sagí¼i).

Alfonso Bauer

A más de los ingeniosos pasajes que transcribimos en nuestro escrito anterior de su chispeante vademécum, ahora daremos a conocer su nota biográfica, relativa a uno de los más poderosos politicastros de la Guatemala intransparente: íLVARO ARZíš.

Léase:

«Jue éste un bachiller resabido en liseo con sertificasión iso 9001-1954 onde no ¡enseñaron historia. Como era autoridá, ordenó nombrar un puente con el nombre de un dictadorzuelo que gustaba fotografiarse con poses de napoleoncillo tropical de república bananera, el bachiller admiraba del tiranuelo su predilección por la educación sivica militar y porque (no piensen mal) querí­a mucho a JITLER. Tal fue la bizarrí­a del pequeño sátrapa que muy ufano agachó la cabeza con templanza teutona cuando sus amos gringos le ordenaron durante la II Guerra Mundial, expropiar los bienes de los alemanes residentes en Guatemala y expulsarlos del paí­s.

Augusto Monterroso, el inolvidable Tito, autor del cuento más diminuto que se haya escrito, tiene en Juan Sagí¼i su émulo, en el Siglo XXI.

Y para demostrarlo les brindamos a los lectores el trozo del «Brevedor Consuetudinario», ENSAYO CORTITO:

«El escritor guatemalteco Augusto Monterroso (1921-2002) escribió el cuento más corto de la historia de la literatura universal:

Cuando despertó, el dinosaurio

Todaví­a estaba allí­.

Si dicho cuento lo hubiese escrito sin coma:

Cuando despertó el dinosaurio Todaví­a estaba allí­.

Monterroso habrí­a logrado dos cuentos en uno porque el lector habrí­a hecho sus propias pausas interpretativas:

Cuando despertó (el dinosaurio todaví­a estaba allí­).

Cuando despertó el dinosaurio (todaví­a estaba allí­).

De acuerdo con sus pausas, el lector habrí­a encontrado distintos personajes despertando o dos de ellos todaví­a estando allí­.

Para apreciar el don que posee Juan Sagí¼i, para escribir pensamientos, juicios, reflexiones brevemente, pero enjundiosos, los siguientes paradigmas:

La patria del criollo. Severo, severizó severamente nuestra severa historia colonial.

Historia de la Orden del Quetzal. Orden del Quetzal en 1954. -¡yanquis ala mierda¡ ¡fuera de Guatemala¡ Orden del Quetzal para Fidel. -No te mueras compañero… y si te vas al cielo: ¡Tómalo por asalto! porque la prehistoria también te absolverá. Orden del Quetzal a secas: ¡Habla con tu madre, serote! (*)

(*) Para un pintor gallardo que devolvió la Orden del Quetzal porque se la otorgaron a Fidel, aunque también la recibió gallardamente sin objetar que antes se la hubiesen vendido a Pinochet quien ovtubo la presidencia de Chile con botas y no con votos.

El Popol Vuh. Oralizose sagradamente contra hogueras dominicofranciscanas.

Los Quichés. Popolvuharon oralmente milenios miticohistóricos.

Constante histórica. Ahorcólos umbilicalmente naciendo huérfanos.

-o-

Juan: ¡Ojalá!, la apocalí­ptica tragedia que nos martiriza a los guatemaltecos sea breve, como tus epigramas, y tengamos tu sabidurí­a vernácula y valor para sustituirla revolucionariamente por un amanecer de democracia popular y justicia social.