Otro conflicto minero de alcance internacional


Como si no tuviéramos suficientes problemas en lo que respecta a la contaminación ambiental provocada por la explotación de minas, podrí­a sobrevenir otro conflicto que alcanzarí­a graves dimensiones, porque afecta los intereses de un paí­s vecino, siempre en lo que atañe a actividades mineras.

Eduardo Villatoro

Declaraciones de personeros del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), que tiene su sede en Santiago de Chile, citadas por la periodista Daniela Estrada, de la agencia de noticias IPS, confirman que una de las particularidades de la actividad minera es la «expansión hacia zonas tradicionalmente no tocadas, donde se impedí­a el ingreso por razones geopolí­ticas o de seguridad nacional, como las fronteras de los paí­ses». El OLCA fue uno de los organizadores del primer tribunal ético contra la minerí­a, que se realizó a finales del mes anterior en la capital chilena, habiéndose analizado proyectos de Argentina y Chile, Ecuador y Perú, Bolivia y Brasil, Guatemala y El Salvador, Guatemala y México, y Costa Rica y Nicaragua.

En lo que a nosotros concierne, se trajo a cuenta que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), desde el 20 de mayo solicitó al gobierno guatemalteco suspender la explotación de oro y plata de la mina Marlin, en el municipio marquense San Miguel Ixtahuacán, en las cercaní­as de la frontera con México. Sin embargo, la empresa Montana Explotadora, subsidiaria de una compañí­a canadiense, acusada de contaminar varios rí­os, continúa operando la mina, porque el régimen del presidente Colom se hace de la vista gorda, pese a los múltiples reclamos de organizaciones ambientalistas y denuncias de las comunidades adyacentes a la mina, cuyos habitantes han expuesto con evidencias y testimonios que son ví­ctimas de contaminaciones patológicas.

Mientras tanto, otra filial de la misma corporación canadiense, ésta denominada Entre Mares, está a cargo del proyecto Cerro Blanco en Jutiapa, limí­trofe con El Salvador, y al que se oponen grupos sociales de los dos paí­ses, según el periodista guatemalteco Danilo Valladares, también corresponsal de IPS, mientras que el experto Rafael Maldonado, asesor del Centro de Acción Legal, Ambiental y Social, CALAS, advirtió que existe el riesgo de un conflicto polí­tico binacional porque el gobierno de El Salvador cuenta con los argumentos legales para asegurar que se violan los derechos humanos de la población salvadoreña cercana al proyecto Entre Mares, a causa de la contaminación del rí­o Lempa y el lago Gí¼ija, ubicados entre la frontera de ambos paí­ses y que surten de agua a los salvadoreños de su región occidental.

En pocas palabras, el gobierno de Guatemala se niega a aceptar el planteamiento de la CIDH, en cuanto cerrar la mina Marlin, y se abre otro frente al permitir las operaciones del proyecto minero Entre Mares, que contaminará a los guatemaltecos de Jutiapa y municipios cercanos.

(Sentido pésame a mi amigo Jorge Mario Barrera -extensivo a su padre, su esposa, hijas y hermana- por el fallecimiento de su amada madre, doña Marí­a Teresa Mejí­a de Barrera).