Incluso después de una mala cosecha, es preciso sembrar.
Séneca
La lluvia que bendice la tierra se dejó caer a cantarazos trayendo en su camino toneladas de lodo que sepultaron  las viviendas de los más pobres de nuestro país,  que estaban  ubicadas donde nadie más quiso  construir, porque el terreno es malo.
Allí en los barrancos y bajo piedras quedaron las familias, sus pollos y sus cortes y luego cuando los vecinos quisieron sacar sus cuerpos, fueron alcanzados por nuevos lajares que llegaron de la montaña, para dejarlos también enterrados en un abrazo eterno de solidaridad.
A finales de junio, las lluvias de arena del volcán de Pacaya y el agua del huracán Agatha causaron  estragos, el presidente Colom estuvo dos meses y medio solicitando aumento del presupuesto para poder reconstruir, mientras las personas en situación de pobreza sufrían las consecuencias de una mala administración.
Hoy Conred informa que  272 mil personas se encuentran damnificadas, 13 mil 234 evacuadas y albergadas, 44 mil 500 en riesgo. En el fin de semana fallecieron 46 y 17 se encuentran desaparecidas. Un total de 263 personas fallecidas en el territorio nacional que dejan viudas, huérfanos y mucha desesperanza,  especialmente en  Huehuetenango, Sololá, Totonicapán, Escuintla y Suchitepéquez. Un país incomunicado, millones de quetzales en pérdidas de mercaderías y la delincuencia actuando impunemente 24 horas al día.
 Y nuevamente son las mujeres rurales las más afectadas, ellas las que se preocupan por tener comida caliente, ropa limpia y un lugar donde descanse su familia; ellas las que ahora cuidan de padres, hijos y maridos  ante la  diarrea, el dengue y los hongos mientras en silencio lloran la pérdida de sus cultivos y animales de patio.
La falta de políticas y leyes a favor de las poblaciones vulnerables aumenta la crisis provocada por los efectos del cambio climático. Y ahora que la ampliación de presupuesto fue aprobada es el momento de sancionar la iniciativa 40-84 ley de Desarrollo Rural Integral producto de una construcción colectiva entre organizaciones de la sociedad civil guatemalteca que  busca beneficiar directamente a través de diez políticas, a personas en situación de pobreza: la Política Agrícola, la Forestal e Hidrobiológica, la Económica, la Social, Laboral, de Participación Social y Desarrollo Político, de Soberanía Alimentaria y Seguridad Alimentaria y Nutricional.
Solidaridad es más que una bolsa de comida, es un terreno para cultivarla, es más que Q300 para que el hijo vaya a la escuela lejana, sin maestros, textos ni escritorios, es la certeza de la vida y del futuro.