Baja el ritmo económico


La economí­a alemana entró, como se preveí­a, en una fase de crecimiento menos eufórica que en la primavera boreal. ARCHIVO.

La economí­a alemana entró, como se preveí­a, en una fase de crecimiento menos eufórica que en la primavera boreal, sin que esto ponga en entredicho su recuperación ni su papel de locomotora de Europa.


Una serie de indicadores sobre el mes de julio confirmaron esta semana lo que habí­an anticipado los expertos y las asociaciones profesionales: el ritmo espectacular de crecimiento registrado en la primavera no puede continuar indefinidamente.

En julio los pedidos industriales retrocedieron 2,2% en el mes y las exportaciones otro 1,5% con relación a junio. La producción industrial registró por su parte un leve crecimiento de 0,1%, inferior a las expectativas.

Pero no hay motivo de alarma, explican los economistas, que ven en este «vuelco de la balanza» la consecuencia de las excelentes cifras sobre pedidos y comercio exterior de junio, como explica Heinrich Bayer de Postbank.

Su colega de ING, Carsten Brzeski, habla por su parte de «normalización», que «no quiere decir estancamiento», precisa.

El ministro de Economí­a afirmó el miércoles que, «tras la recuperación excepcionalmente robusta de la primavera, era previsible que la industria adoptara un ritmo más moderado». Pero, «incluso a un ritmo al ralentí­, el proceso de recuperación industrial deberí­a proseguir», asegura.

Durante la primavera, la economí­a alemana avanzó a toda máquina, gracias a una demanda procedente del extranjero, en particular de Asia, que estimuló la producción industrial y, de rebote, el empleo, lo cual benefició a su vez a la demanda doméstica.

Además, en una Alemania poco proclive a gastar, el buen consumo interior contribuyó positivamente al crecimiento, que con un 2,2% trimestral ha dejado a sus vecinos de piedra.

Sólo los paí­ses escandinavos registraron í­ndices de crecimiento similares, según cifras publicadas el miércoles por Suecia y Finlandia.

La mayorí­a de los economistas apuestan por un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de 3% o de incluso más en Alemania para este año, lo que colocará al paí­s en cabeza del pelotón europeo.

Pero en los próximos meses, el estancamiento de la demanda en Asia y la austeridad presupuestaria de numerosos paí­ses europeos «pesarán sobre el crecimiento de las exportaciones», advirtió de nuevo este miércoles Dirk Schumacher, de Goldman Sachs.

El martes el presidente de la federación de exportadores BGA, Anton Bí¶rner, recomendó prudencia. «Aunque nos encontramos en mejor posición que nuestros vecinos, sólo somos prudentemente optimistas para el cuarto trimestre y para el año que viene», dijo, basándose en la debilidad de las finanzas públicas de algunos paí­ses de la zona euro, principal socio comercial de Alemania.

Brzeski lo relativiza. A su entender, «el comercio exterior va a seguir siendo un importante foco de crecimiento». En la zona euro, los principales socios de Alemania no son los llamados paí­ses periféricos, como Grecia, España y Portugal, muy golpeados por la crisis.

Y, más allá de los sobresaltos mensuales de datos volátiles, todos los indicadores registran í­ndices de crecimiento impresionantes con relación a sus niveles del año anterior, tanto las exportaciones ( 19%) como la producción industrial ( 11% en junio-julio).