La falta de educación, mala ubicación, empresas irresponsables, materiales de baja calidad, casas sobrevaloradas, falta de control y revisión han provocado que miles de guatemaltecos de escasos recursos sufran las inclemencias del clima.
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Se trata de viviendas frágiles, que cuentan con escasamente una columna de hierro y cemento, lámina de zinc por techo, una habitación para dormir y en otra se encuentra la cocina, comedor y sala.
Francisco Ballesteros, arquitecto en análisis de riesgo de la Universidad de San Carlos de Guatemala, manifestó que «una casa no se cae por sí misma, aunque la construcción sea de baja calidad. Si están en un suelo plano las casas no se caen; pero si están en una ladera donde se prevé un peligro, es evidente que se caerán».
«Pero las personas de escasos recursos que sufren las consecuencias de desastres naturales, es porque hay una mala distribución de la tierra y al no tener dónde vivir deciden hacerlo en laderas peligrosas donde ocurren desgracias humanas».
Mario Polanco, director del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), señaló que es importante verificar a las empresas que realizan las construcciones de las casas, y de encontrarse una anomalía es de proceder legalmente, porque se pone en riesgo la vida de las personas.
Asimismo, la Confederación General de Trabajadores de Guatemala (CGTG), en un comunicado de prensa expuso que el Gobierno no excuse y culpe a las torrenciales lluvias de ser responsables de la tragedia nacional, ya que esto es producto de la «pésima calidad» en las construcciones.