El Campus Central de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) continúa bloqueado por el grupo Estudiantes por la Autonomía (EPA), quienes, entre otras peticiones, exigen la restitución del derecho de los estudiantes de participar en la elección de vocales I y II de las juntas directivas de las facultades y el cumplimiento en el aporte constitucional del 5% del Presupuesto de Ingresos Ordinarios del Estado.
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Y no es poca cosa lo que pretenden. En relación a las vocalías, falta conocer qué se pueda resolver en cuanto al recurso de amparo interpuesto esta semana, después de que la Corte de Constitucionalidad no resolvió a favor de la representación de estudiantes y profesores en caso de ausencia del decano, pues es el vocal I quien hace sus veces cuando aquél tiene licencia para faltar el tiempo que acuerde la junta directiva respectiva.
En cuanto a los recursos asignados a la Carolina, puedo decir lo siguiente: en el período 2000-2009, el presupuesto universitario fue en promedio un 2.8% del referido presupuesto del Estado. Es decir, que en la última década, la asignación del gobierno a la universidad ha sido inconstitucional. Y, si tomáramos como deuda del Estado de Guatemala a favor de la Usac los recursos de que no la ha dotado en los últimos diez años, éste le adeudaría Q.5.5 millardos.
Ahora, ¿Los estudiantes que hacen el bloqueo tienen razón en cuanto a sus peticiones? Visto de esta forma, ¿A usted qué le parece?
Las medidas de hecho seguramente son las últimas consecuencias a las que cualquiera quisiera llegar, pero parecen ser la única forma en este país de hacerse escuchar.
Algo que el Consejo Superior Universitario (CSU) y el Rector no han querido comprender, es que la privatización de la universidad estatal no necesariamente pasa por su venta como un activo del Estado -que es lo que parece entender el Rector cuando los estudiantes hablan de esa situación- sino que se le percibe a raíz de lo prohibitivo que pueden resultar las cuotas de la matricula y otros, si se aumentan, para quienes en verdad no cuentan con recursos para sufragarlas. En este caso esperaría que el CSU tome las medidas correspondientes para cumplir con el precepto constitucional del aporte económico del Estado y eliminar así las sospechas de querer aumentar las cuotas estudiantiles.
Por aparte, además de lo anterior, debemos ubicar a nuestra Alma Máter en el contexto guatemalteco diario, donde encontramos que lo que acontece en la Usac no es más que el reflejo de nuestra realidad como sociedad. Es necesario recordar que la universidad estatal está llamada a ser la conciencia del pueblo, que por mucho parece haber estado bajo fuertes efectos de opio. ¿Será que el despertar de la sociedad guatemalteca pasa por el despertar de su universidad? Espero que si. Mientras tanto, aunque no concuerde con todas las peticiones de EPA, lo importante, como siempre, es encontrar los puntos comunes y tratar de conseguirlos.
Por último, siempre están los que nos critican de «mantenidos» por el pueblo. Para ellos, en la red social Facebook, EPA, dice: «Disculpen las molestias, estamos intentando construir una mejor Universidad».