No hay dinero que alcance


El Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la Nación ha sido, por tradición, insuficiente para las necesidades del paí­s y hay un rosario de razones para explicar por qué sucede esto. Sin embargo, debemos ser claros que la principal de ellas es la calidad de un gasto público que funciona a la perfección para fines oscuros definidos por la corrupción y el tráfico de influencias.


Hemos sido siempre muy claros en decir que es necesario que se lleve a cabo una reforma fiscal que venga a cambiar de raí­z el sistema de recaudación. Pero tanto o más importante es una reforma radical en la utilización de los fondos que ya están en manos de los administradores polí­ticos que ejecutan el poder.

Temas como seguridad, salud y educación, tienen grandes retos al frente pero pareciera que, aparte de que las autoridades no saben qué hacer para resolverlos, también encuentran la manera de manipular los fondos que se destinan para esos fines.

Es necesario, legí­timo y acorde a la situación del Estado, que se venga a asistir a personas que en una dramática situación de pobreza no encuentran solución para terminar el dí­a. Lo que no es correcto, es que se lleve a una crisis de funcionamiento del Estado, a una polí­tica de chantaje sobre la aprobación del presupuesto y a los lí­mites de una confrontación social simplemente por la determinación de seguir utilizando los fondos de manera tan oscura que no queda mayor duda que Cohesión Social es el sistema estratégico de la campaña electoral de Sandra Torres de Colom.

Oponerse a que roben en hospitales es pedir que no dejen morir a los enfermos. Oponerse a Cohesión Social no es oponerse a combatir la pobreza. Lo que no puede ni debe tener tolerancia es que esos fondos destinados a una situación sumamente humana, se conviertan en el sistema de financiamiento de la campaña electoral.

El Ministro de Finanzas ha presentado el proyecto de presupuesto para el año 2011 y la oposición ha anunciado que pide candados para evitar las transferencias. Es importante solicitar que el esfuerzo del Ejecutivo vaya centrado a la atención de las necesidades de la población en cada una de las áreas de importancia, incluyendo el combate a la pobreza, pero sin que esto se preste a que las decisiones polí­ticas y administrativas sirvan para un fin alterno como es la permanencia en el poder.

Con programas oscuros, sin rendición de cuentas y con una aparente desmedida ambición para la futura contienda electoral, no habrá dinero que alcance. Quitando a la salud, educación y seguridad, se está enterrando el futuro de los guatemaltecos. Ojalá no sea ese el camino que se ha decidido.