Q300,000,000


Raymond J. Wennier

¡BASTA, la violencia NO puede dominarnos! En mayo el Ministerio de Finanzas autorizó al Mineduc transferir, de su presupuesto y del renglón de refacción escolar, 300 millones al programa Mi Familia Progresa, (Ac. Minist. 61-10). No es la primera vez que al presupuesto del Mineduc se le quita esa cifra para transferir a otra dependencia. Dejemos la cifra por un momento. Sorprende más la lógica de las declaraciones del encargado del programa CS: «El Ministro es la fuente ad hoc, porque ellos (Mineduc) hicieron la transferencia en su momento. Hasta donde tengo entendido, el presupuesto de alimentación escolar no sufrió merma» (elPeriódico, 24-8-10). Sin embargo, al mismo tiempo, las escuelas reportaron que ya no recibí­an el aporte para la refacción. ¿Casualidad? Si me quitan Q300.00 de mi presupuesto, algo más en éste tiene que sufrir por la falta de ese dinero. Además, pasar la «papa caliente» al Ministro del Mineduc, es «zafar el bulto». Todos sabemos que hay «órdenes» de cumplir, ¿verdad? De nuevo, ningún funcionario de esos programas saca la cara para responder con la información que les corresponde dar. ¡Controlar la información, da poder! Las estadí­sticas sobre la situación de la educación formal en Guatemala son preocupantes. Una muestra, el porcentaje de alumnos: 31% de los que la inician no termina sexto grado de primaria. 38 alumnos de cada 100 se matriculan en secundaria y sólo 18 la concluyen. Se habla y se reconoce que la educación es la base de la sociedad y necesaria para su adecuado desarrollo. Sin embargo, es poco enfatizada por las autoridades, demostrado por la falta de eficiencia en lograr excelencia en el proceso educativo y por ende en los resultados numéricos publicados cada año. En la columna «Catalejo» del 25-8-10 de Prensa Libre, tanto Sandoval como el comentado, Andrés Openheimer, hacen referencia a la educación en China y Finlandia. Gracias a Dios que no comparan cifras de las estadí­sticas de resultados de exámenes estandarizados sino hacen notar que es en esos paí­ses el énfasis a todo nivel, familia, escuela, comunidad, está en la educación y en la actitud de esperar más, de sus hijos-alumnos. Esos paí­ses ponen sus mejores recursos humanos a ser maestros y tienen horarios escolares el doble del nuestro, no digamos el nivel de preparación de los candidatos a ser maestros. Nuestros polí­ticos no ven resultados de una mayor inversión y énfasis en la educación a corto plazo. Ellos quieren algo para lucirse. La inversión en educación es a largo plazo y con cambio de «énfasis» cada cuatro años, de acuerdo al nuevo gobierno recién electo, es muy difí­cil tener continuidad de visión y acción a largo plazo. Lo anterior se relaciona a la educación formal, pero la sociedad guatemalteca tiene muchas más necesidades que también están afectadas por la educación o falta de ella. Sin embargo, no hay énfasis puesto en esas necesidades. ¿Cómo ayudamos a los más pobres a aprovechar mejor lo que saben y aprender más para ser agentes de producción y obtener más ingresos para salir de su situación de pobreza? ¡Eso es educación! Aquí­ cabe el saber leer y escribir. Hay una brecha grande entre los que saben leer y los que aún en el Siglo XXI no pueden por falta de énfasis en el tema. La alfabetización duradera no se hace en pocos meses. No queremos que después del proceso de alfabetización las personas, en 6 meses, vuelvan a ser neoalfabetos o analfabetas funcionales. Saber leer y escribir les abre la puerta a ser más productivos. ¡Eso es educación! ¿Y comer bien? No hablo de la cantidad que come la gente sino de una alimentación que les sirva para su crecimiento fí­sico-mental y por ende el mejor aprovechamiento de sus talentos natos y una disposición de seguir aprendiendo para su mejorí­a personal. Desde luego, el resultado son personas más productivas. ¡Eso es educación! Relacionemos también la falta de empleos, de acceso a una buena salud, entre otros. Siempre he dicho que dada la oportunidad todas las personas pueden aprender. Las condiciones para esa «oportunidad» forman parte de las necesidades a cubrir en la sociedad guatemalteca. ¡Eso es educación también! Sabemos que no hay énfasis puesto en las necesidades hasta que no se llega al nivel de «crisis». ¡Ah! Entonces hay publicidad sobre la «preocupación» de las autoridades para resolverla; hasta que deja de ser noticia. ¡Es hora de pensar señores! Es un cí­rculo vicioso. No sé que viene primero, si el huevo o la gallina pero sí­ sé que las necesidades no atendidas en conjunto, producen una pobreza que prohí­be el desarrollo del recurso humano. ¡Eso NO es educación! Es cuestión de actitud del conjunto de actores de querer que todas las personas sean mejor preparadas educativamente hablando. Podemos entonces hablar de un paí­s en desarrollo. ¡Eso sí­ es educación! Ante la urgente necesidad de reparar la infraestructura vial y dotar de vivienda a todos los afectados por Agatha y las continuas lluvias, sugiero que Cohesión Social, que tiene el dinero, atienda estas necesidades.