Granadas generan pánico en una ciudad azotada por el terror


Como si se tratase de una zona de guerra, en la Ciudad de Guatemala el uso de granadas y explosivos es cada vez más común en los enfrentamientos que se libran para presionar por pagos de extorsión, por venganzas personales, para exigir la distribución de narcóticos y causar terror en la sociedad. ARCHIVO

Como si se tratase de una zona de guerra, en la Ciudad de Guatemala el uso de granadas y explosivos es cada vez más común en los enfrentamientos que se libran para presionar por pagos de extorsión, por venganzas personales, para exigir la distribución de narcóticos y hasta para causar terror en la sociedad.

Mariela Castañon
mcastanon@lahora.com.gt

Analistas en seguridad coinciden en que el principal objetivo de lanzar artefactos explosivos es poner de manifiesto «el poder» que poseen los grupos del crimen organizado cuando sus ví­ctimas bajo amenaza no ceden a sus exigencias.

Verónica Godoy, directora de la Instancia de Monitoreo y Apoyo a la Seguridad Pública (IMASP), cree que debido a que los hechos de impacto cada vez se agudizan, los grupos criminales deben buscar la forma de causar más preocupación para impactar a la sociedad.

A criterio de la profesional, las consecuencias de usar artefactos explosivos recaen en el caos y la zozobra que vive la gente al ser ví­ctima o testigo de los hechos.

«Genera más impacto, porque hay uso de granadas, lo que causa no es sólo más heridos, sino que más miedo en la población, porque impacta más, estamos hablando de otro nivel que podemos llamarle terrorismo», afirma.

Godoy dice que esos ataques «van más allá de lo común» y lo que principalmente evidencia es el poder criminal sobre las autoridades y la sociedad.

«Lo que genera es más caos o más miedo y por un lado presiona más a la gente porque los impacta, causa miedo colectivo, pero también es muestra del poder que se tiene, se quiere demostrar el poder sobre la gente y sobre las autoridades», dice.

LOS HECHOS

El 12 de julio, un artefacto explosivo se detonó en un bus de San Juan Sacatepéquez; el hecho se registró a inmediaciones de la zona 7.

Las pesquisas efectuadas por parte de las fuerzas de seguridad dan cuenta que las unidades de transporte recibí­an constante asedio de parte de grupos delincuenciales para que pagaran la cuota de extorsión, sin embargo, algunos propietarios de buses no pagaron el dinero que se les exigí­a.

Otro caso es explicado con una hipótesis que está relacionada al linchamiento de un pandillero, una semana antes de la detonación del artefacto explosivo, en el kilómetro 33, ruta a San Raymundo.

El joven murió -aparentemente- a manos de conductores de buses a San Juan Sacatepéquez, quienes no recibieron el celular que les llevó para extorsionarles y tomaron la justicia por sus manos.

Según fuentes policiales, miembros de la Mara Salvatrucha, tras conocer sobre el asesinato de uno de sus integrantes, amenazaron con matar a personas que utilizan el servicio de transporte en ese sector, describiendo que serí­an «quemados».

Una semana más tarde, el 12 de julio, un hombre abordó el bus y lanzó una granada en el interior que mató a tres usuarios del transporte y dejó a otros heridos.

En otros casos, también se conoce que el uso de explosivos responde a la presión que ejercen distribuidores de droga, a centros nocturnos y bares, para obligarlos a introducirse en el negocio de las drogas.

Aunque las pesquisas sobre los citados sucesos continúan, se ha determinado que este año, por lo menos dos centros nocturnos han sido presionados para comercializar drogas; los propietarios de estos negocios prefieren obedecer a las amenazas de los grupos de narcomenudistas, antes de ser afectados por la violencia.

EVIDENTE INCAPACIDAD

Mario Polanco, director del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), afirma que la espiral de violencia, evidencia la incapacidad del Estado para garantizar la vida y la seguridad de los ciudadanos guatemaltecos, que sumidos ante el temor, están en un estado de indefensa y vulnerabilidad.

El profesional indica que la sociedad es la más afectada por estos hechos y aunque el Gobierno afirma que el fin es desestabilizarlo, es la sociedad misma la desestabilizada.

Polanco indica que es importante tomar en cuenta en que los hechos de violencia recrudecen y acaparan la atención en «ciertos momentos».

El director del GAM insiste en la importancia de profesionalizar a la Policí­a Nacional Civil (PNC) y la voluntad de parte de las instancias de justicia, para lograr identificar a los responsables de estos hechos de violencia que afectan constantemente y que han alcanzado una magnitud nunca antes vista.