Capo confiesa por crimen


El narcotraficante Edgar Valdez alias «La Barbie», detenido en México el lunes, reveló que escondió durante tres meses en una de sus oficinas al atacante del Futbol paraguayo Salvador Cabañas, de acuerdo a un interrogatorio policiaco difundido ayer a medios locales.


El capo dio a conocer que José Jorge Balderas Garza, apodado «JJ», agresor de Cabañas, es su amigo y que también mantení­a una amistad con el futbolista, quien recibió un balazo en la cabeza en enero pasado cuando ambos discutieron en un bar del sur de la Ciudad de México.

«Lo metí­ a una oficina mí­a, ahí­ lo tuve como unos tres meses», dijo Valdez al agregar que Cabañas y Balderas «eran amigos, pero como que ese dí­a andaba de malas el Cabañas, comenzaron a alegar (discutir)».

Valdez Villarreal rechazó que Balderas haya formado parte su organización delictiva y sostuvo que lo ayudó porque era su amigo y «lo querí­an matar».

«La Barbie» fue detenido la tarde del lunes en el estado de México (centro) y este martes fue presentado ante la prensa en instalaciones de la Policí­a Federal de la capital mexicana.

La agresión de Balderas Garza ocurrió luego de una discusión con Cabañas, entonces delantero del club América, relacionada con el fútbol.

Aunque la bala quedó alojada en su cabeza, Cabañas sobrevivió al ataque y tras permanecer dos meses en un hospital de Ciudad de México, partió en marzo pasado hacia Buenos Aires para recibir atención médica y rehabilitación. Posteriormente se trasladó a su natal Paraguay.

En las declaraciones difundidas el martes por la noche, Valdez dijo que tiene «trabajo en Colombia», de donde sostuvo que viene toda la droga y que su ruta hacia México desde el paí­s sudamericano era a través de Panamá.

El narcotraficante, quien confesó que por 200.000 dólares mandó a hacer su propia pelí­cula y que tiene su propio corrido (música), aclaró que no trabajaba en alianza con ninguno de los siete cárteles que disputan las rutas del narcotráfico en México.

Villareal, quien enviaba una tonelada de cocaí­na mensual a Estados Unidos, sostuvo en sus declaraciones que el dinero producto de la venta de la droga le «llegaba en efectivo de Estados Unidos» escondido en cajas de acoplados.