Ya existe en Guatemala el plástico biodegradable. Es una novedad enorme, increíble y altamente beneficiosa para la humanidad y da sustentabilidad a la costumbre social de empaque, transporte y movilización general de mercaderías líquidas y sólidas. El plástico tradicional es el empaque más barato que existe en la actualidad, aunque el costo social y ecológico es incuantificable. Si el lector observa, todo o casi todo se lo despachan envuelto en plástico y ningún comerciante, por pequeño que sea, sin remilgos, desprende una bolsa plástica para empacarle las dos naranjas o el quetzal de tortillas que acaba de comprar.
Cuando el estimado lector -dependiendo de su conciencia social, medio ambiental o ecológica- toma conciencia de la cantidad de plástico que deposita en su basurero, se avergonzará de tirar esa cantidad de material, sin saber exactamente cuánto daño hará a la tierra, a los mares, ríos y demás cuerpos de agua y su flora y fauna, con lo que tendrán que lidiar sus propias generaciones futuras. El plástico es un derivado del petróleo y quemarlo es liberar gases de efecto invernadero que propician el calentamiento global. Menudo dilema ¿Verdad?
Por esa razón puedo apuntar que me emocionó muchísimo el saber que ya se inicia en Guatemala la fabricación de bolsas plásticas biodegradables y que, además, están experimentando una bolsa para almácigo de café que se degrada en un lapso aproximado de cuatro años. Es decir, se siembra la matita de café con todo y plástico y el plástico degrada y sirve de abono a la mata en el futuro. Esto ahorrará una enorme cantidad de tiempo y dinero a la industria del café guatemalteco. La aplicación en todos los campos de la industria y el comercio será beneficiosa para la humanidad y para la Madre Tierra.
Existen varias alternativas para la degradación del plástico. La que se usa en Guatemala para bolsas de plástico biodegradable es la técnica d2w. La tecnología d2w se basa en la utilización de un aditivo, el cual se combina en un porcentaje inferior al 3%, con una mezcla de polietileno o resinas de polipropileno y poliestireno durante el proceso de producción. En niveles tan bajos de incorporación, el impacto de los aditivos es, por lo tanto, insignificante y el producto final retiene todas las propiedades dinámicas de plásticos tradicionales, inclusive la resistencia, transparencia, propiedades de sellado, permeabilidad e impresión. No es necesaria ninguna modificación en los procesos de fabricación de plásticos, no hay impacto sobre la velocidad de las líneas de producción o en la utilización final.
Uno de los aspectos singulares del material con la nueva tecnología totalmente degradable d2w es la naturaleza controlable del proceso de degradación. El plazo de degradación y su inicio pueden ser controlados de acuerdo con el uso planeado para el film plástico. Plásticos totalmente degradables se degradarán sin dejar residuos y al final, quedará solamente H2O, CO2 y biomasa en cantidades insignificantes. Ensayos comprueban que tales materiales son seguros para el contacto directo con alimentos, no tienen efectos nocivos y que ellos, en última instancia, se degradan totalmente dentro o sobre el suelo.
Cito en esta nota el d2w, con la finalidad de que los fabricantes de bolsas plásticas puedan proyectar en sus producciones este aditivo para el bien de Guatemala. Para obtener bolsas plásticas biodegradables puede comunicarse a efonsecae@gmail.com