Muchos son los motivos por los cuales se llega a un divorcio, con cada uno de ellos se puede escribir un libro. No soy partícipe de su aplicación, salvo en caso extremo, como el que se da con las agresiones físicas a la esposa por parte del esposo especialmente cuando llega ebrio a su hogar y la deja con más cardenales que en el Vaticano. Fui testigo en un palomar, hace muchos años, de una de estas situaciones, una señora era brutalmente agredida por su esposo, ante eso le pidió consejo a su confesor, era muy católica, y dijo que éste le dijo que se aguantara porque era su cruz, y que los golpes se los ofreciera a Dios en remisión de sus pecados, ¡Valiente ganga! Le costó a las otras señoras convencerla para que, por lo menos, solicitara una simple separación.
Para mí, el acercamiento de la pareja es científico, es por el olor, pues se deja explicado que somos fundamentalmente olor y electricidad, y recién se ha dicho que nuestra energía corporal es más potente que una bomba atómica. Es común la frase entre enamorados: «que rico oles». Cuando un matrimonio se efectúa en base al olor es perdurable. A veces, cuando la mujer está gestando, por el proceso químico de su organismo se le altera, y entonces se produce un rechazo mutuo que puede llegar hasta el divorcio; pasa esa etapa y vuelven a casarse.
Pero ni el abogado instruye sobre esto a la pareja, que es fundamental, ni tampoco les dicen que ellos no son familia, pues vienen de un tronco familiar diferente, antes no se conocían, con la relación inicial se está con aquello de: «en donde te pongo que el sol no te dé», pero ya casados se pierden respeto y atenciones, porque, reitero, no se prepara a los contrayentes sobre estos temas. En el matrimonio civil se habla de las respectivas obligaciones, y en el religioso se dice: «esposa te doy y no esclava», prácticamente se la están regalando al novio, y también, con la mejor de las intenciones, «hasta que la muerte los separe», así como «lo que Dios unió, el hombre no lo separe», pero resulta que los matrimonios se realizan aquí en la tierra y no en el cielo.
En los divorcios, aquí entre nosotros la mujer ha llevado la peor parte, en el largo tiempo que tiene, que esperar para rehacer su vida, ahora, en virtud de esa ley, ya no. Naturalmente, no es cuestión de divorciarse en una esquina e ir a casarse a la otra, no. Tampoco han de aplicarse métodos de los países desarrollados, pues debe tomarse en cuenta que aquí los hijos son más apegados a la mamá y que ella, como se ve de continuo, sola los saca adelante, mientras que el hombre no está capacitado para darles la atención necesaria, y si no tienen una abuela a quien encasquetárselos, los chicos casi se ven abandonados. Hay bastantes de estos casos. Los Reglamentos que se deriven de esa Ley, deben estudiarse de acuerdo a nuestra idiosincrasia y no a foráneas.
Considero que cuando una pareja ya no quiere estar unida, por cualesquiera razones, no debe obligársele a ello, pues originan disputas e incluso violentas, que son mal ejemplo y angustia para los hijos menores, en esos casos pues, el divorcio debe aplicarse como medicina extrema. Para mí, esta ley de divorcio debe ser bienvenida en defensa de la familia.
GOTITA: Dicen que están buscando los fósiles de Adán y Eva para sacarles el ADN y ver si de verdad son nuestros primeros padres.