China ve al yuan como moneda internacional


Según analistas, el objetivo es reducir la exposición del yuan al dólar norteamericano. CHINA OUT AFP PHOTO

China tomó recientemente una serie de medida para que su moneda, el yuan, sea más utilizada en los intercambios internacionales, incluso si aún no es convertible, y para reducir su exposición al dólar norteamericano, según analistas.


Desde la crisis financiera de 2008, el mayor poseedor de reservas cambiarias del mundo ha diversificado sus inversiones y empujado a las empresas a pagar sus compras en yuanes con el objetivo de limitar el flujo de dólares que entra al paí­s.

«La crisis del crédito en 2008 mostró a China que los pagos en yuanes reducirí­an la exposición del paí­s a una súbita falta de liquidez», según un trabajo de los expertos Ben Simpfendorfer y Erik Lueth de Royal Bank of Scotland (RBS).

A pesar del éxito de los exportadores chinos, el yuan sólo desempeña un papel marginal en los intercambios internacionales, porque no es completamente convertible y el dinero no puede ser retirado de China con la misma facilidad con la que puede ser invertido en el paí­s.

Los responsables chinos afirman querer que el yuan se convierta en una moneda de reserva, pero, según los analistas, no están dispuestos a levantar los controles cambiarios por temor a desestabilizar la economí­a, por ejemplo en caso de una rápida apreciación de su divisa ante el dólar que castigue a los exportadores.

«Están aterrados por los flujos entrantes y salientes, un temor que remonta a la crisis financiera asiática» de 1997, declaró un analista basado en Pekí­n que no quiso relevar su identidad.

En aquel entonces, las monedas de los paí­ses emergentes de Asia, con excepción del yuan, se habí­an hundido con respecto al dólar.

En los últimos dos años, China firmó una serie de acuerdos de intercambios de divisas y lanzó un tí­tulo experimental de pago en yuanes con una serie de paí­ses, principalmente en el Sudeste Asiático.

Por otra parte, un acuerdo entre el banco central chino y la autoridad monetario de Hong Kong autorizó a los establecimientos bancarios de la ex colonia británica a utilizar los yuanes para los pagos entre empresas, abriendo la puerta a productos financieros en la moneda china.

El gigante de las comidas rápidas McDonald»s fue la primera empresa no financiera en aprovechar la emisión de obligaciones en yuanes por un monto de 30.000 millones de dólares.

El último gesto de Pekí­n tuvo lugar la semana pasada con la decisión de abrir el mercado de obligaciones interbancarias chinas a más inversores extranjeros, lo que busca alentar a las empresas del exterior a aceptar yuanes cuando hacen negocios en China.

Un número reducido de inversores institucionales ya tení­an acceso a ese mercado desde 2005.

«Cuanto más yuanes salgan de China y cuanto más sirva el yuan como moneda de intercambios internacionales, más disminuirá el riesgo de dependencia de cara a una divisa en particular», explicó el analista basado en Pekí­n.

Pero incluso si es bastante improbable que el yuan sea plenamente convertible de la noche a la mañana, Pekí­n teme ya no poder controlar una posible especulación contra su moneda.

Otro obstáculo es la casi ausencia de yuanes circulando en el extranjero a raí­z del excedente de la balanza comercial china.

«Es muy difí­cil acumular yuanes porque son constantemente repatriados a China», señaló en ese sentido Patrick Chovanec, profesor de la Escuela de Economí­a y Gestión de la Universidad Tsinghua de Pekí­n.

Las reserves cambiarias de China alcanzaban a fines de junio los 2,450 billones de dólares, de los cuales 843.700 millones están invertidos en bonos del Tesoro norteamericano.