Una campaña cí­vica


La revista Sala de Redacción, publicación guatemalteca especializada en temas de periodismo, dedica su editorial del último número a la campaña contra la violencia y la impunidad que desde el mes de abril viene impulsando diario La Hora para sacudir la conciencia de la población y de las autoridades respecto al flagelo que para el paí­s significa la falta de justicia que alienta a los criminales.


Desde hace mucho tiempo venimos observando preocupados que los guatemaltecos apenas si reaccionamos cuando la violencia nos afecta de manera directa, pero en general vemos con indiferencia el sufrimiento de esos miles de ví­ctimas del crimen y de las decenas de miles de deudos que lloran impotentes la pérdida de un ser querido sin siquiera el consuelo de que los asesinos tengan que responder ante los tribunales.

Es un llamado a que los ciudadanos asumamos ese papel y que fortalezcamos la noción de ciudadaní­a, lo que implica enfrentar al crimen con la ley en la mano, para obligar a nuestro sistema de justicia a que cumpla con su deber. Nuestra apelación no puede ser, por principio y convicción, a que la reacción ante la violencia sea la de tomar la justicia por propia mano, sino a que enderecemos el reclamo por los canales correspondientes para lograr justicia, no venganza.

Admiramos y apoyamos, aunque nos preocupa, el ejemplo de un ciudadano que hace unos dí­as fue asaltado cuando se dirigí­a en la noche a su casa. Viajaba en moto y de pronto escuchó varios disparos; al voltear la vista vio a la radiopatrulla GUA 14002 de la Policí­a Nacional Civil cuyos agentes con las pistolas de fuera hací­an disparos al aire y luego lo conminaron a que se detuviera. Inmediatamente lo rodearon para robarle sus pertenencias de valor, incluyendo tarjetas de crédito y documentos de identificación. Tras desvalijarlo le advirtieron que tení­an sus datos y que no fuera a hablar.

«No puedo permitir que sigan haciendo eso y que asalten o maten a personas inocentes», nos dijo la ví­ctima. Fue al Ministerio Público y presentó la denuncia correspondiente con señas sobre la patrulla, el sitio del asalto y la hora en que ocurrió. El GPS debiera permitir la identificación de los ladrones. Fue a la Comisarí­a 14 para denunciar el caso y le dijeron que era imposible recuperar los objetos robados. Ciertamente está arriesgando su vida al hacer esas denuncias porque se enfrenta a maleantes uniformados. Pero está convencido de que es hora de actuar, hora de reaccionar, y está dispuesto a recorrer el camino tortuoso de la denuncia y de búsqueda de justicia porque él, como usted y nosotros, está harto de que hasta los mismos policí­as nos roben impunemente.