El sector de la energía vive un torbellino de fusiones y adquisiciones, cuyo último ejemplo es la OPA hostil lanzada el viernes por la compañía petrolera pública surcoreana KNOC sobre la empresa de exploración y producción petrolera británica Dana Petroleum.
La Korea National Oil Company propuso comprar las acciones del grupo británico en efectivo y, además, ofrece adquirir todas las obligaciones convertibles emitidas por Dana Petroleum, en una oferta por un monto total de 1.870 millones de libras (unos 2.270 millones de euros).
KNOC resolvió lanzar una OPA (Oferta Pública de Adquisición) sobre Dana ante la imposibilidad de negociar una compra amistosa con la dirección del grupo británico, que había juzgado que el monto ofrecido no valoraba como correspondía sus perspectivas de crecimiento.
Es la primera vez que una compañía petrolera pública asiática hace una oferta hostil sobre una empresa británica.
En un marco más amplio, este «raid» se inscribe en una carrera de fusiones y adquisiciones que se apoderó del sector de los recursos naturales energéticos a nivel mundial.
Este frenesí de compras está alimentado por el dinamismo de las economías asiáticas, en particular por la industrialización de China e India, que ha dado lugar ha necesidades cada vez más elevadas de materias primas y energía.
Este movimiento, que se había desacelerado por la crisis, volvió a tomar impulso en los últimos días.
El lunes, la minera india Vedanta anunció la compra de la compañía petrolera Cairn India por unos US $9 millardos.
El martes, el gigante minero angloaustraliano BHP Billiton lanzó una OPA hostil por 40.000 millones de dólares sobre el canadiense Potash Corp, número uno mundial en fertilizantes.
La semana pasada, el grupo de capital-inversiones Blackstone había anunciado de su lado la compra del grupo energético norteamericano Dynegy por 4.700 millones de dólares.
Unos días antes, el francés GDF Suez había revelado la compra del grupo británico International Power (IP), lo que le permitirá convertirse en el segundo productor mundial de electricidad.
A fines de julio, un consorcio dirigido por el hongkonés Li Ka-shing presentaba la adquisición de la red de distribución eléctrica británica del grupo francés EDF por 6.900 millones de euros.
«Asia es una región que va a tener un crecimiento superior al de Occidente en los próximos años, y por ello la demanda en energía va a aumentar», explicó a la AFP el analista David Hart, de Westhouse Securities.
«Incluso si la seguridad del suministro en energía no es un problema inmediato, este tipo de transacciones podría volverse más frecuente una vez que la economía mundial se restablezca por completo y amenazará el equilibrio entre la oferta y la demanda», subrayó.
KNOC es un ejemplo perfecto de esos grupos asiáticos en busca de presas.
El gobierno surcoreano dotó a la compañía pública con 6.500 millones de dólares para que aumente sus recursos de hidrocarburos frente a compañías chinas que han multiplicado las compras estratégicas, como Sinopec, que el año pasado se había apoderado del canadiense Addax Petroleum por 7.200 millones de USD.
En ese contexto, Dana constituye un blanco idea, ya que disponía a fines de 2009 de reservas totales de hidrocarburos por 223 millones de barriles equivalente petróleo y extrae crudo de 36 yacimiento situado en el Mar del Norte, Egipto y el norte y oeste de ífrica.