Educación y participación polí­tica de las mujeres


La idea ampliamente difundida que la mejor inversión que puede hacer un paí­s para lograr su desarrollo es la educación de sus niñas y mujeres, por el efecto multiplicador que ejercen, no ha perdido vigencia. La educación que reciban es decisiva para participar con eficacia en los distintos ámbitos de la vida social, económica, cultural y polí­tica del paí­s.

Gabriela Núñez

El aprendizaje del derecho a la participación ciudadana y polí­tica de las mujeres debe adquirirse desde la niñez como parte de sus derechos inherentes. Por tanto, la educación juega un papel esencial en la adquisición de las capacidades que permitan a niñas, jóvenes y mujeres desarrollar sus propios criterios, tomar decisiones, desarrollar su autonomí­a y ejercer de forma plena su ciudadaní­a, entendida como la participación efectiva en los procesos de transformación social. Sin embargo, cabe preguntarse si la educación que se ofrece hoy en dí­a a las mujeres desde la infancia favorece el conocimiento y ejercicio de sus derechos y deberes, así­ como del desarrollo de capacidades preparatorias para la participación ciudadana y polí­tica.

En este sentido, se hace necesario implementar mecanismos que fortalezcan el liderazgo de niñas, jóvenes y mujeres desde la escuela, para asegurar el pleno acceso y permanencia en espacios de toma de decisiones y participación. La organización de gobiernos escolares es una práctica que ha demostrado éxito en la formación cí­vica y democrática de niños y niñas, el fomento de valores, el desarrollo y fortalecimiento de la autoestima, el liderazgo, la creatividad y capacidad para opinar y respetar las opiniones de los demás, así­ como el fortalecimiento de la participación equitativa de niños y niñas.

Este tipo de experiencia de participación y desarrollo del liderazgo personal de niñas y jóvenes, desde temprana edad, puede brindar la oportunidad de adquirir conocimientos básicos y confianza para participar en nuevos grupos o asociaciones, donde apliquen las herramientas aprendidas relativas a los procesos de organización, desarrollo de habilidades de comunicación interpersonal como «atreverse a hablar en público», formulación de propuestas, gestión, negociación, entre otros. A la vez, la participación en comités escolares puede facilitar la participación en otros espacios de carácter social y de desarrollo comunitario. Esta preparación puede dar lugar al acceso ulterior a espacios de participación polí­tica local o de otra í­ndole en puestos de decisión, que permita responder a las necesidades y demandas de los sectores e intereses que las jóvenes y mujeres representan.

La inversión en la renovación del liderazgo femenino, especialmente de jóvenes mujeres e indí­genas, es sin duda un tema crucial y de actualidad en el paí­s que requiere una atención particular, a fin de ofrecer mayores espacios de participación polí­tica a grupos hasta ahora excluidos y marginados, así­ como la adopción de nuevas visiones y enfoques que favorezcan la construcción de una verdadera democracia paritaria entre hombres y mujeres.

Por lo tanto, la formación de jóvenes mujeres en el desarrollo de liderazgo personal y de manera continuada, contribuirí­a a mejorar el actual sistema polí­tico, que evidencia la necesidad de nuevos enfoques y aportes. masmujeresmejorpolitica@gmail.com