«Give and take»


Raymond J. Wennier

¡BASTA, la violencia NO puede controlarnos! En las universidades de Guatemala que tienen una facultad de Derecho, los estudiantes tienen que leer acerca de todas las leyes que han sido decretadas en el pasado y en la actualidad. Son tan numerosas que confunden hasta a los estudiosos. Dejemos la cantidad, hay que hablar sobre la efectividad de la aplicación de las mismas. En esa discusión llegarán a concluir que Guatemala es un paí­s de leyes pero que no se aplican, no se cumplen, y por consiguiente no hay una consecuencia y sí­ hay un desequilibrio en el actuar de los ciudadanos. Pongamos ejemplos que vemos todos los dí­as: Tránsito, el uso de celulares mientras manejan, pasar el semáforo en rojo, ir contra la ví­a, no utilizar el cinturón, exceder la velocidad permitida, el carro no lleva la calcomaní­a y viajar dos en moto. Como no hay aplicación de esas leyes, no hay consecuencia y por lo tanto hay caos vial; existe un desequilibrio en la conducta de los ciudadanos. Igual pasa con la aplicación de la pena de muerte, que es ley no aplicada (cualquiera sea su opinión al respecto). La asignación porcentual del Presupuesto de la Nación, no la reciben completa las instituciones que deberí­an recibirla; los juzgados no cumplen con los términos de tiempo para resolver los casos, etc. etc. ¡Paí­s de leyes no cumplidas! La conducta de las personas demuestra en qué estado de ordenamiento estamos. Un abogado podrí­a apuntar muchos más ejemplos. De igual manera, hace más de cuarenta y cinco años, se hablaba de situaciones difí­ciles de componer en Guatemala. Apunto unas cuantas: 1. Minifundio, cada hogar tení­a un pedacito de tierra para su siembra. Era necesario salir de ese modelo. B. Desnutrición, habí­a un alto porcentaje de la población que la padecí­a, en especial los niños. C. Tala de árboles, se le advertí­a a quienes los talaban, los efectos si seguí­an cortando árboles para leña. Recuerden que hablo de hace más de 45 años. D. Salud, no toda la gente tení­a acceso a la atención médica y a las medicinas necesarias. E. Educación, no todos los niños y jóvenes en edad escolar asistí­an a la escuela. Esos ejemplos demostraban la existencia de la falta de equilibrio en los factores que ordenan una sociedad. Podrí­amos profundizar en esos temas porque hay términos, datos y razones nuevos pero el concepto es el mismo. Veamos ¿Cuáles son los temas que aparecen a diario en los medios de comunicación y que son sujetos de estudio para sacar estadí­sticas? 45 años más tarde son : 1. Alimentación, la cantidad de niños desnutridos. Que el 50% de niños menores de cinco años padecen ese mal. B. Desarrollo rural, que es necesario hacerlo para mejorar la economí­a del paí­s. Sin embargo, la gente sigue queriendo su pedazo de tierra a pesar de que dos generaciones después, hay hijos e hijas y simplemente no hay suficiente tierra para repartir a cada quien, y ¿los que siguen naciendo? C. Ecologí­a, ahora no es sólo botar árboles sino toda una conciencia acerca de la conservación de la naturaleza. D. Salud, aún hay gente sin tener acceso a consultas médicas y medicina, aunque hay que reconocer que se ha progresado. E. Educación, ahora se habla de la calidad en educación y que todaví­a hay muchos niños que no asisten a la escuela; son niños que forman parte de la explotación infantil mediante el trabajo. F. Seguridad, ahora hay que añadir esta categorí­a por el nivel de violencia que azota a la sociedad. ¿Parecen temas semejantes, si no iguales, a los de hace cuarenta y cinco años? Las personas que han dedicado su vida a trabajar por el cambio positivo en los factores de los que depende el equilibrio en la sociedad y no ven que hay mayor progreso para esta sociedad de pleno siglo XXI, entran en tremenda frustración. Hay que tratarla antes de que se llegue a un estado de indignación tal, que cause una rebelión. Después de tantos años de hablar de las mismas situaciones a «componer» y de los miles de millones de dólares empleados en programas para atenderlas, no hay un progreso real que pueda decir «misión cumplida». Es precisamente por la falta de una misión conjunta que se deriva de un plan de nación a largo plazo. Entonces, ¡hay que dar para recibir! La constante separación de ideas y de conducta de los grupos, contribuye al desequilibrio que ha mantenido la sociedad guatemalteca por años. Es la falta de balance en los factores que logran el equilibrio en una sociedad. A mi juicio, es hora de NO hablar de partidos de derecha o izquierda sino de un partido de NACIí“N. Debe darse la unificación de esfuerzos conjuntos para atender los temas que prohí­ben que la población, en todos sus sectores, pueda progresar y vivir digna y adecuadamente en este siglo. ¡Hay que dar para recibir! («Give and take»). Esto no depende de programas venidos de fuera, que no se coordinan en conjunto, sino dependen de la unificación de personas a todo nivel, capaces en un campo especí­fico, que se esfuercen conjuntamente para lograr ese progreso que merece la sociedad guatemalteca para no seguir frustrada. Hay que dar para recibir.