Era de esperarse. Nadie subsiste si gasta más de lo que percibe. Así fue como el gobierno de Colom se fue quedando sin recursos en su loca carrera por mantenerse en el poder más de los cuatro años para los que fue electo. Esta fue una de las principales razones del porqué los despachos ministeriales se fueron quedando sin funcionarios, pues no cuenta con el presupuesto suficiente para desarrollar sus actividades. La decisión de priorizar los fondos públicos disponibles a los programas de «Cohesión Social», anticipándose a la campaña electoral de 2011, ha forzado al actual Ministro de Finanzas a disponer de fideicomisos y bonos de Tesoro, como a realizar recortes en gastos, los que por experiencia, bien sabemos van a afectar más a los programas de infraestructura, seguridad, justicia, salud y educación y si algunos lo dudan, denle tiempo al tiempo y verán cómo este pronóstico es el acertado.
Pero que el Gobierno haya caído en bancarrota también trae otro tipo de consecuencias, de ahí que los sectores monetarios y financieros anden seriamente preocupados por saber quién va a ocupar la Presidencia del Banco de Guatemala, como sí va a ser necesario cambiar el procedimiento de su elección para que no vaya a caer en manos de uno de tantos politiqueros que andan detrás de tan apetitoso hueso, lo que seguramente provocaría que el déficit del Gobierno trastorne todavía más los índices económicos de nuestro país. Por ello es que nos estamos preguntando a estas alturas ¿vamos a ir a parar al fondo de la barranca o qué clase de milagro vamos a necesitar para mantener la estabilidad necesaria y así mantener el crecimiento, como el desarrollo de fuentes de trabajo en el país?
Los más amolados en todo este descalabro financiero del gobierno de Colom serán sin lugar a dudas los afectados por los desastres que la naturaleza ha causado a nuestro territorio, sin dejar de lado a toda la población que requiere de la más eficaz transportación terrestre de insumos, materias primas, productos y servicios para nuestro progreso y desarrollo. ¿De dónde va a sacar el gobierno de Colom el pisto suficiente para pagar más de mil millones de quetzales que adeuda al sector de la construcción que ya de por sí andaba a tres menos cuartillo? Lo que a los especializados en esta rama afecta, también produce efectos en cascada a medio mundo. Hasta a las tortilleras se las lleva candanga si no les pagan su producto vendido al fiado. De ahí que el despilfarro, como la corrupción e impunidad manifiesta en este gobierno, bien acompañado por los demás organismos del Estado esté siendo duramente criticado con términos altisonantes, aunque bien sepamos que a éstos poco les importa quiénes forman parte de un gobierno cada vez más politiquero que continúa empleando todo tipo de manipulaciones en beneficio de sus propios intereses.