No es necesario leer o escuchar de cabo a rabo un medio de comunicación social o hacer una profunda investigación de opinión para percatarse que nuestro país está ocupando los últimos lugares de la región y del resto del mundo en cuanto a esperanza por un mejor futuro se refiere. Lo anterior fue confirmado con la investigación realizada en el mes de junio del presente año por la reconocida entidad Marketing Group.
Por ello decimos que sólo el presidente Colom, en su escasamente escuchado programa radial, es capaz de hablar maravillas de sus realizaciones y de la situación en que nos encontramos. Llegó al colmo de afirmar -vamos bien, pero tan bien-, aunque él mismo calificara las cifras de «espeluznantes» sobre las capturas, incautaciones y vigilancia que realizan las dependencias encargadas de la seguridad ciudadana.
Los últimos días he mantenido el afán de extractar de la opinión popular cuál es su criterio sobre la difícil situación por la que está atravesando el doctor Alejandro Giammattei y ninguno, incluyendo mi criterio, estamos plenamente convencidos de la certeza con que se hizo la investigación relacionada con la ejecución extrajudicial de siete reos en la cárcel de Pavón en 2006, pues por todos era sabido que la CICIG había concluido sus pesquisas, pero sin pruebas contundentes, aunque ahora, coincidente y casualmente se esté haciendo el gran alboroto coreado por los Tribunales de Justicia. ¿Le querían dar la caída a Giammattei, tendrá otros acompañantes o es simple coincidencia? Sólo Dios sabe. Aquí, en esta tierra tan linda y próspera, su gente no cree en nadie, ni en su gobierno, mucho menos en la corrupta justicia.
Así están las cosas en Guatemala. A todos consta que aunque hayan requisado recientemente el Centro Preventivo para Varones de la Zona 18 para incautar fotografías de buses, de placas o de tarjetones, licencias para conducir de choferes, cédulas de vecindad, listados de personas y comercios extorsionados, no pasan de eso, como de trasladar reos de un lado a otro, prometer investigar el asunto a fondo y ofrecimientos de que se deducirán las responsabilidades a quienes resulten culpables.
De esto último no se hace nada. El presidente Colom sigue mal informado, no es cierto que la CICIG no haya cometido errores. Eso sólo se prueba en los tribunales y no ha ocurrido todavía. En Pavón la cosecha es la misma, más delincuentes y de peor calaña de cómo entraron. La falta de confianza es tal en Guatemala que la gente perdió las esperanzas por una justicia pronta y eficaz. Que no sea yo el que lo asegure, pregúnteles usted señor Presidente, de la CICIG, de los tres poderes del Estado, de la Corte de Constitucionalidad, de la Procuraduría de los Derechos Humanos o de cualquier otra cosa que haya estado manoseando el término justicia y verá que de su «verde esperanza» ¡nada!