Cuestión de Minutos arribó a otro aniversario


En nuestro paí­s existen numerosos medios de comunicación escritos, televisados, algunas revistas y programas radiales.

Marco Tulio Trejo Paiz

Los más influyentes son los periódicos de mayor circulación y los tradicionales que mejoraron sus técnicas al paso del modernismo; los noticieros entre otras producciones de televisión, especialmente, todos ellos, del campo independiente

Un telenoticiero que con í­mprobo esfuerzo ha llegado a la mayoridad que nos proporciona interesantes noticias, entrevistas e informaciones es Cuestión de Minutos, un telenoticiero que hace varias décadas fundó el ya desaparecido colega y amigo Guillermo (Willy) Figueroa de la Vega.

Excusamos decir, con ánimo positivo, que no todos los noticieros de la TV son de la predilección del gran público que los ven (y oyen) porque les interesan las noticias propias de la inquietante actualidad -ráfagas, en esencia-, pero les causan tedio y se hunden en el sueño al comenzar a escuchar largas entrevistas de la anodina politiquerí­a, de la morbosa inseguridad, entre otras que nos abstenemos de mencionar.

Nos parece y realmente riñen con la ética profesional del periodista, lo grotesco, macabro e indeseable que algunos medios amarillistas exhiben en sus ediciones (y emisiones) con total irrespeto a la llamada «opinión pública» y a la moral ciertos órganos del periodismo que trabajan al margen del oficialismo, pues se invade como con sádica fruición el vedado terreno personal y familiar en muchas ocasiones, y eso está, francamente, en pugna con el periodismo profesional que es ético y, también, expresivo de otros principios y valores.

A nadie gustan las exhibiciones de cuerpos humanos descuartizados o decapitados; a nadie gusta la espectacularidad de los que caminan en las calles gritando escandalosamente, satisfaciendo necesidades mayores y menores en las calles y demás feos espectáculos que se dan en la ví­a pública con irrespeto a transeúntes: niños, niñas, adolescentes e incluso a adultos en general.

Cuestión de Minutos se ha caracterizado siempre por su ortologí­a, por su buena producción, por presentar sus emisiones con compostura y, sobre todo, con lo verdaderamente interesante para el público. Le ha sido otorgado un sinfí­n de condecoraciones como para tapizar las paredes de sus oficinas.

Lo que podemos decir, sin la menor intención de crí­tica antojadiza e insana, es que la audiencia del telenoticiero de referencia es un tanto limitada por razón de la hora de medianoche. Sin embargo, los noctámbulos y los insomnes no son pocos que se diga y, de esa guisa, pueden recrear el espí­ritu viendo el telenoticiero que dirige y administra el periodista Luis Domingo Valladares Molina.

Tuvieron la gentileza de enviarnos atenta invitación para hacer acto de presencia en los actos de celebración de aniversario de Cuestión de Minutos y de otros motivos, pero, por razones de salud, nos vimos privados de los deseos de asistir a dichas ceremonias, por lo cual nos vemos en el caso de presentar, un poco tarde, atentas excusas a Valladares Molina, no sin asociar votos por que siga bregando en los escabrosos campos del periodismo independiente.