Estamos infoxicados…


Recuerdo que en una reunión de la Cámara Guatemalteca de Periodismo, a finales de los años 70, fui invitado a exponer un tema sobre la tecnologí­a y la comunicación, como subdirector de Guatemala Flash. Cuando bajé del podio y fui al baño, un periodista, ya mayor, me reclamó porque estaba cometiendo un error, al analizar que estábamos más incomunicados que antes, pese a que tení­amos más medios de comunicación masivos. Me decí­a que así­ habí­a más trabajo para los periodistas. Ese fenómeno comunicativo se le llamaba, por ese entonces, incomunicación social. Hoy por hoy se le denomina: infoxicación.

Ramiro Mac Donald
http://ramiromacdonald.blogspot.es/

Hoy estamos intoxicados de tanta información, en esta primera década del siglo XXI. Si antes ya Castilla del Pino lo habí­a descubierto, que el exceso de comunicación solo conllevaba una incomunicación a niveles generalizados, hoy podrí­amos hasta decir que nos enferma la comunicación. ¿Cómo llamar a esa enfermiza situación de algunos adolescentes que se pasan horas y horas, gastando dinero, hablando por teléfono innecesariamente? ¿Cómo denominar al excesivo consumo de Internet, en cuestiones que realmente son porquerí­as por parte de gente insensata? No puede ser otra que enfermos de comunicación, intoxicados de basura informativa. Y de esa mugre digital que abunda. En estos momentos, la cantidad de horas que las personas pasan «conectadas» viendo cosas totalmente inservibles; voyeristamente escarbando los perfiles de gente desconocida, curioseando por sitios inimaginables, o fisgoneando videos de estupideces solo para pasar el tiempo…es impensable. Y estoy hablando de cosas más o menos inocuas, ya no digamos sitios de «otro tipo». Da pena… Más información, tanta información que se recibe o que potencialmente podemos acceder a ella, ha convertido este tema en un verdadero fenómeno social. Se complica la capacidad de analizar, de procesar, de manejar la información en estos años, cuando hace apenas unas décadas, la información era un bien escaso. Hoy abunda, y no necesariamente de la mejor calidad. Muchos pasamos minutos valiosos del dí­a, limpiando de porquerí­a nuestra mensajerí­a electrónica. Horas que son valiosí­simas, pero que perdemos en esa operación diaria de «echar» de nuestro correo, lo que nunca solicitamos o lo que jamás pensamos que iba a llegar hasta nuestra vista y oí­dos. Hay estudios serios que dicen que, muchas personas terminan abrumadas de tanta información que procesan diariamente ¡de la normal! porque mantienen hasta ocho ventanas abiertas en su computadora, a cada momento. No hay cerebro que aguante ésta supercarga de información (desde la pantalla) Y por eso concluimos el dí­a agotados, porque estamos respondiendo varios correos en un mismo momento, hablando por teléfono y atendiendo gente. Todo a la vez, con el problema que andamos con cien ojos y unos pocos segundos en cada cosa. Las juventudes digitales de hoy trabajan con esa enorme capacidad de estar brincando de un «link» a otro, despertándoles una enorme capacidad de creatividad, porque han devenido en un pensamiento fragmentario. Pero no se pueden concentrar en algún tema demasiado tiempo, porque les aburre. Eso, eso es debido al zaping y al hiperlink de Internet. Eso tampoco es positivo, porque no pueden leer ni siquiera un libro al año. Muchos de los que dicen que «andar conectados» es estar en la onda de hoy, vivir en el mundo contemporáneo, pero en realidad, andan más despistados que todos los demás seres mortales, que podemos dejar de contestar el celular, o nos desconectamos por completo (de vez en cuando) para poder respirar un poco de ese excesivo flujo informativo que, como avalancha, nos llega a raudales por todos los medios electrónicos. Y no es mentira: hay gente que está infoxicada. Y no se ha dado cuenta.