Eclipsado por el gran desempeño de la selección celeste en el Mundial de Sudáfrica, el Torneo Apertura del futbol uruguayo, primera parte de la liga 2010-2011, que debía comenzar hoy, fue suspendido en una nueva muestra de improvisación y lucha de intereses.
Entre 24 y 72 horas previas al inicio de la competencia, se designaron las autoridades que regirán provisoriamente el futbol local y se encauzó un conflicto con la gremial de jugadores por deudas atrasadas.
Empero, naufragó un acuerdo pendiente entre la Asociación Uruguaya de Futbol y los árbitros por reivindicaciones laborales de los colegiados, que originó a último momento la postergación del campeonato.
También se busca dar vuelta la página a los episodios de violencia en los escenarios de juego, que determinaron sucesivas suspensiones de la actividad en las temporadas anteriores, con la implementación de nuevas medidas de seguridad acordadas entre la dirigencia deportiva y el ministerio del Interior.
En ese contexto, el torneo de reglamento rebuscado, de cambios sobre la marcha y escaso sentido común, despunta a la sombra de la lección de un maestro de escuela, Oscar Tabárez, que marcó el rumbo correcto y devolvió a la celeste a la élite del fútbol mundial tras 40 años de ostracismo.
Dieciséis clubes, tres retornos al círculo de privilegio: El Tanque Sisley, Bella Vista y Miramar Misiones, y cuatro candidatos al título: Nacional, Peñarol, Defensor Sporting y Danubio, animarán el certamen que lleva el nombre de «Sudáfrica-2010», en homenaje al cuarto puesto obtenido por Uruguay en la reciente Copa del Mundo.
Asimismo la Copa Uruguaya que componen los torneos Apertura y Clausura otorgará a su goleador el «Trofeo Diego Forlán», como tributo al principal exponente del fútbol charrúa, distinguido por la FIFA con el Balón de Oro como el mejor jugador del último Mundial.
En el plano individual la competencia contará con una legión de casi cuarenta extranjeros procedentes de Argentina, Brasil, Colombia, Paraguay, México, Honduras y Camerún, en la que sobresalen los nombres de los volantes argentinos Nicolás Domingo y el «Muñeco» Marcelo Gallardo, flamantes fichajes de Peñarol y Nacional, respectivamente.
El telón preveía levantarse el sábado con el partido entre dos de los representantes uruguayos en la Copa Sudamericana-2010, River Plate-Defensor Sporting, además de los compromisos Fénix-Tacuarembó y Central Español-Bella Vista.
Peñarol, actual campeón de la liga y líder del palmarés con 37 conquistas, tenía su estreno fijado para el domingo ante el recién ascendido Miramar Misiones, en una jornada que también ofrecía los encuentros Cerro-Danubio, El Tanque Sisley-Racing y Liverpool-Rampla Juniors.
De su lado Nacional, defensor del título del Apertura y escolta del cuadro de campeones con 31 cetros, postergó con anticipación su debut en virtud de la gira que realiza por España su rival de turno, Wanderers.
En un comunicado conjunto emitido en conferencia de prensa las gremiales de árbitros resolvieron que sus miembros «no estarán disponibles» el fin de semana, por falta de acuerdo con la dirigencia de la AUF en el planteo de sus reivindicaciones laborales.
Los colegiados expresaron asimismo su «disposición al dialogo» para solucionar los temas pendientes y anunciaron que continuarán su «régimen oficial de entrenamientos de lunes a viernes».
Dos horas antes a la resolución de asamblea tomada por los jueces, la AUF llamó a los mismos «a la reflexión» con el fin de dar inicio a la actividad el sábado como estaba fijada, al tiempo que los convocó a una nueva reunión la semana próxima «para continuar el análisis» de la propuesta económica.
La primera fecha del certamen marcaba los partidos River Plate-Defensor Sporting, Fénix-Tacuarembó, Central Español-Bella Vista, Peñarol-Miramar Misiones, Cerro-Danubio, El Tanque Sisley-Racing y Liverpool-Rampla Juniors, mientras que Nacional-Wanderers había sido postergado por acuerdo de partes.