Agua


La problemática mundial del agua es algo que no deberí­a ser, racionalmente hablando, sin embargo, el problema está ahí­ y amenaza a la humanidad como una amenazante espada de Damocles. Es un tema que preocupa a cientí­ficos, polí­ticos y, en general, a todos los seres humanos que saben, de una u otra manera, que la precariedad de la falta de agua potable hacia el futuro se agudiza a niveles aterradores.

Roberto Arias

Es poca el agua utilizada para el consumo del hombre, ya que: el 90 % del agua sobre la Tierra es agua de mar y tiene sal, el 2 % es hielo y está en los polos, y sólo el 1 % de toda el agua es dulce, para consumo humano. La encontramos en rí­os, lagos y mantos subterráneos. Además el agua, tal como se encuentra en la naturaleza, al ser utilizada sin riesgo para el consumo humano requiere tratamiento, para eliminar las partí­culas y organismos que pueden ser dañinos para la salud. Finalmente debe ser distribuida a través de tuberí­as hasta su casa, para que pueda usted consumirla sin ningún problema ni riesgo alguno… en muchos casos.

En paí­ses como Guatemala, donde a la gente todo le viene guango, como dijo Serrano Elí­as, la situación de escasez de agua se agudiza aún más, por la falta de compromiso de las mayorí­as guatemaltecas y por la falta de muchí­simos elementos más, incluyendo el conocimiento de los verdaderos fundamentos de la escasez y las funestas consecuencias de esa escasez.

La contaminación causada por los efluentes domésticos e industriales, la deforestación y las prácticas del uso del suelo, están reduciendo notablemente la disponibilidad de agua utilizable. En la actualidad, una cuarta parte de la población mundial, es decir, mil quinientos millones de personas, que principalmente habitan en los Paí­ses en Desarrollo sufren escasez severa de agua limpia, lo que ocasiona que en el mundo haya más de diez millones de muertes al año producto de enfermedades hí­dricas.

Hasta donde tengo conocimiento, en Guatemala no existen estadí­sticas confiables sobre la mortalidad de seres humanos por consecuencia de enfermedades ácueas, pero si puede sospecharse y especular sobre el altí­simo coste en los hospitales nacionales y privados por tratamiento de esas enfermedades, en lugar de egresar gastos muchí­simo menores en la prevención de dichas enfermedades, comenzando por la educación, aunque las grandes mayorí­as, por su misma falta de instrucción en general, son sumamente reticentes a aceptar la enseñanza. La base de la pirámide es la prevención.

Muchos son los programas emprendidos para el uso racional del vital lí­quido; sin embargo, gran parte de ellos adolecen de objetividad, ya sea por su difí­cil aplicación o por el elevado costo que representan; es más, se ataca el problema desde puntos de vista sofisticados (se piensa que el modelo más complicado es el mejor); pero existen oportunidades valiosas que están a nuestro alcance, que sólo requieren ser visualizadas, un tratamiento técnico simple y «conciencia de todos».

La promoción de la educación para la conservación y una buena utilización del agua deberí­an iniciarse en las escuelas y colegios de todos los niveles económicos y sociales, porque las personas, desde las más bajas escalas sociales hasta las más altas tienen las mismas necesidades hí­dricas, como seres humanos que son.

Los colegios deberí­an buscar lugares que proporcionen conferencias ecológicas, enfocadas en temas como ahorro de agua y de energí­a; las razones del porqué y las consecuencias de no hacerlo.