«Yo bajaré los abismos que me digas…»
 Otto René Castillo.
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 Al conocer el caso «Pavo Real, nombre cifrado del operativo lanzado el 25 de septiembre de 2006  por  las autoridades  al penal de Pavón,  para «recuperar la cárcel», según dijo la entonces vocera del gobierno de Berger, Rosa María de Frade, quien  madrugó para pedir a los medios radiales que no dieran la información hasta que «la policía tenga el control de la cárcel»,  algunos guatemaltecos vieron  con tranquilidad estas acciones.
Ahora los mismos están sorprendidos cuando la investigación de CICIG, revela lo que muchos ya sabíamos. Que sólo buscaban el momento mediático para que Giammattei,  elevara su imagen, tal y como ahora lo hace el actual gobierno, utilizando al mismo personaje sólo que actuando de malo.
Ahí Â es cuando Otto René Castillo cobra meridiana presencia. Sus versos, Â recuerdan su disponibilidad a caminar y acompañar a Guatemala. Â Â Así es como debemos estar, dispuestos a acompañar a la patria para que se haga justicia y aquellos que cometieron delitos de lesa humanidad y aun más, nos engañaron, sean castigados.
Doloroso resulta comprobar que la «Operación Pavo Real», fue lanzada para fortalecer y hacer crecer la imagen  de  precandidato de Alejandro Giammattei, postulado por el partido en el gobierno.
Otto René Castillo, dice   que se quedará sin ojos, para que Guatemala vea. Es el momento  que todos los guatemaltecos veamos cómo el gobierno electo en ese entonces   se burlo de nosotros. Que fueron capaces de matar, secuestrar, violar, robar, asaltar, a nombre del Estado y que seguimos por el mismo rumbo.
Es seguro que los reos que mataron en Pavón, como otros del Infiernito, que se habían fugado, no eran émulos del Hermano Pedro. Pero…Vielmann, Sperinsen, Figueroa, y otros más, son más parecidos a Chupina, Arredondo y Valiente Téllez quienes actuaron en el marco de una guerra. Vielmann y sus «muchachos» lo hicieron luego de orar, en un gobierno democrático, en dónde los derechos humanos son primordiales, haciéndonos cree que se actuó en defensa de la policía tras ser agredidos por los presos. Pero ninguno de ellos da ahora la cara.
Aquí hay que destacar  la presencia de otros personajes del gobierno bergerista, como Franck La Rue, ahora importante funcionario de Naciones Unidas, a la sazón, Procurador de Derechos Humanos del Gobierno, quien no permitió, el día de los asesinatos en Pavón, que ingresaran sus «Colegas» de la Procuraduría de Derechos Humanos, bajo la premisa que «todo estaba bien». ¿Que escondía? Su complicidad en la matanza. Dios tarda pero no olvida, decía mi hermano.