Un plan «B» se tiene previsto en caso la readecuación presupuestaria no sea posible, esto según lo anunciado por el presidente ílvaro Colom, quien señala que esta otra salida «puede no ser agradable».
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«Si no se hace esa readecuación tenemos plan B, pero no es un plan muy agradable para muchos», aseguró el mandatario.
Hasta ahora no se ha podido establecer de qué se trata dicho plan, sin embargo, ayer mismo Mario Taracena, presidente de la Comisión de Finanzas del Congreso, motivó la discusión sobre la iniciativa de ley 4146 que dispone crear la Comisión Nacional de Institucionalización del Pacto Fiscal, así como otras iniciativas que autorizan al Ejecutivo a recibir donaciones por un monto de al menos $70 millones. ¿Es este el plan B del Gobierno?
Hugo Maúl, analista económico del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, opina que hacer un pacto fiscal en tiempos de campaña electoral es lo menos factible, sobre todo en un país tan polarizado como Guatemala, pues éste necesita de consenso en todos los sectores y llevará muchos años.
«En todo caso puede ser alguna medida no consultada, sino impuesta a la fuerza y que no tenga que pasar por el Congreso, porque allí no se tienen los votos necesarios», decir que no va a gustar es querer dar una señal de fortaleza y querer causar un temor entre los contribuyentes, dice Maúl.
Por su parte, Pedro Prado, analista económico de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, opina que ante la ausencia de una reforma fiscal que implique cambios, la otra opción del Gobierno es endeudarse, pero ya lo ha hecho y más allá de los límites.
Prado señala que el pacto fiscal busca un balance entre ingresos y egresos y éste se debe retomar aunque implica sacrificios de cada sector de la sociedad. Otra opción, dice el analista, es que el gasto público sea ejecutado con transparencia, ofrecer mejores servicios públicos y austeridad, señala.