Efectos a largo plazo del peor desastre ambiental


Después de dos meses y medio de la explosión de una plataforma de exploración petrolera en el Golfo de México de la firma British Petroleum (BP) que causó un graví­simo derrame de crudo en el litoral sur de Estados Unidos, especialmente en el estado de Louisiana, finalmente esa empresa logró sellar el pozo, pero los impactos de la mayor tragedia ambiental de la historia no terminan, sino que probablemente durarán varias décadas, según opinión de cientí­ficos y biólogos y por la experiencia de otros derrames similares.

Eduardo Villatoro

En el caso del hundimiento del petrolero Exxon Valdez, por ejemplo, en 1998 en aguas de Alaska, se siguen sufriendo las secuelas 21 años después, mientras que el de la plataforma de exploración Ixtoc-1 de la empresa mexicana Pemex ocurrido en 1979  en la bahí­a de Campeche, aún se perciben sus consecuencias..

 En declaraciones ofrecidas a la agencia de noticias IPS, el oceanógrafo y biólogo marino Ed Cake, considera que pasarán muchas décadas para que los impactos de la explosión de la plataforma de la firma BP en el Golfo de México puedan superarse, tanto por los efectos directos del derrame como porque esa empresa utilizó más de siete millones de litros de dispersantes quí­micos, lo que provocó que la mayor parte del petróleo quedara bajo la superficie, depositándose en buena medida en el suelo marino, al extremo que un ecosistema de colonia de corales en un radio de 16 kilómetros donde explotó el pozo de la BP, está cubierto de petróleo y no se recuperará jamás.

 Por su parte, el oceanógrafo Stephen Cofer-Shabica, quien estudia los efectos del desastre en la costa nacional de la Isla del Padre, en el sur de Texas, ha descubierto que en esas playas todaví­a hay petróleo, así­ como existe crudo flotando bajo la superficie del mar y se ha dispersado en aguas llanas, ricas en almejas, gusanos y bacterias que progresivamente serán arrancadas y destruidas, por haber dispersado demasiado dispersante, un solvente industrial empleado para que el petróleo se hunda bajo las aguas del océano.

El cientí­fico Chasidy Fisher Hobbs, quien integra la Junta de Asesoramiento Ambiental de Pensacola, estado de Florida, advirtió que se está envenenando toda la cadena alimentaria del Golfo de México. «Es una locura criminal -puntualizó- y me preocupa profundamente el impacto ecológico y humano a largo plazo».

 Mientras tanto y paradójicamente, el gobierno de Estados Unidos está otorgando millones de dólares a un consorcio en el que participa la empresa BP, para construir una planta solar en el sur de California, aunque esa firma enfrenta una investigación por el mencionado derrame de petróleo.

 Según el diario El Nuevo Herald, la BP se ha beneficiado de una donación federal de US $308 millones a lo largo de varios años, para construir la planta solar en campos de algodón y alfalfa, lo que subraya la desconexión que ocurre cuando el gobierno norteamericano autoriza concesiones y contratos a compañí­as a las que ha multado o encausado, como la empresa británica que ha sido multada en miles de millones de dólares y declarada de violaciones penales referidas al medio ambiente aún antes de la tragedia del Golfo de México.

 El grupo nacional de activismo ambientalista Public Citizen ha lanzado un llamamiento para prohibir la entrega de subsidios y la firma de contratos gubernamentales con la BP a causa de su conducta indebida en el citado derrame petrolero y otras infracciones penales anteriores. Es completamente inapropiado que el Gobierno conceda ese privilegio a la firma británica -enfatizó la organización-, en vista de su negligencia y a la devastación que causó en el Golfo de México. 

 (En la playa, al atardecer, el muy poco agraciado biólogo guatemalteco Romualdo Tishudo le pregunta su mujer: ¿Vos creés en el amor a primera vista? La cónyuge responde: -¡Por supuesto que sí­! Si te hubiera visto dos veces no me hubiera casado con vos).