La confrontación del Gobierno de Guatemala con diferentes sectores por la endémica violencia, que en los últimos tiempos se ha plasmado en «ataques terroristas» al servicio del transporte de pasajeros, tiene al país en un clima de desestabilización e ingobernabilidad.
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«La debilidad estructural del Estado guatemalteco, que incluye la ausencia de recursos fiscales, no le permite enfrentar adecuadamente este conjunto de fenómenos», sostiene la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) en un campo pagado.
De acuerdo con la casa de estudios, esta situación se agrava con la «inestabilidad que ha caracterizado el ejercicio gubernamental durante la actual administración en el área de seguridad».
En recientes declaraciones, el presidente ílvaro Colom ha pedido a los guatemaltecos «aguantarse» o «cuidarse» ante la ola de violencia que en promedio cobra la vida de 18 guatemaltecos al día, uno de los índices más altos de Latinoamérica.
Las palabras del gobernante han suscitado un vendaval de críticas en un país en que los ciudadanos ven con impotencia cómo crece el número de muertes causadas por la violencia.
La cifra de 6 mil 500 muertos registrados en 2009, supera los 5 mil 550 fallecidos al año que se registraban durante el conflicto armado que enlutó este país durante 36 años, en el período de1960 a 1996.
Entre los hechos violentos más recientes figuran ataques armados en la capital contra unidades del servicio de transporte de pasajeros, que han dejado al menos 20 víctimas mortales en los últimos 13 días.
Algunos de los ataques a las unidades de transporte ocurrieron con bombas incendiarias que son activadas por medio de teléfonos celulares.
El presidente ílvaro Colom ha calificado de «actos terroristas» estas acciones que atribuyen a grupos interesados en crear «psicosis» entre los ciudadanos y no a delincuentes comunes.
Esa apreciación es compartida por el embajador de Estados Unidos, Stephen McFarlan, quien considera que «lanzar una granada o disparar una ráfaga de metralleta en el transporte colectivo es un acto de terrorismo».
Un sondeo realizado entre el 8 y el 15 de julio pasados por la Cámara de Comercio de Guatemala (CCG), determinó que un 78% de las empresas del país han sido víctimas de asaltos, asesinatos y secuestros, mientras que 41.33% ha sido víctima de extorsión.
«La inmensa mayoría de los empresarios considera que la violencia se ha seguido incrementando en el país, por lo cual apoyan la participación del Ejército en labores de seguridad», afirmó el presidente de la CCG, Jorge Briz.
La falta de políticas para enfrentar la ola de violencia tiene enfrentado al Ejecutivo con sectores sociales y los principales partidos de oposición, quienes han demandado al gobernante ponerse al frente en la lucha contra ese flagelo.
Ante dichas circunstancias, la Usac hizo un llamado «vehemente a los distintos actores involucrados en la confrontación para que se detenga la polarización existente, en cuyo marco es imposible alcanzar acuerdos nacionales».
*Con información de AFP
Un 78% de las empresas en Guatemala han sido objetivo de actos de violencia, reveló una encuesta de la Cámara de Comercio (CCG).
El sondeo que se realizó entre mil 228 empresarios entre el 8 y el 15 de julio pasado, determinó que 78% de las empresas ha sido víctima de asaltos, asesinatos y secuestros, mientras que 41,33% ha sido víctima de extorsión, explicó el presidente de la Cámara, Jorge Briz.
La inmensa mayoría de los empresarios considera que la violencia se ha seguido incrementando en el país, por lo cual apoya la participación del Ejército en labores de seguridad, añadió.
En efecto, 92% de los consultados considera que la violencia ha crecido en el último semestre, frente a sólo el 0,61% que estima que se ha dado una reducción y un 6,7% que no ve variantes en el fenómeno, de acuerdo con el sondeo.
Tres de cada 10 empresarios admiten que se han visto obligados a contratar agentes privados, mientras que la mitad ha instalado alarmas y rejas en sus negocios.
El 85% de los empresarios aseguró que le afecta más la inseguridad que la crisis económica y un porcentaje parecido reporta que sus ventas han disminuido entre un 20 y un 40%, apuntó Briz.
Ante esa situación, Briz dijo que un 91,46% de los encuestados está de acuerdo con que el Ejército salga a las calles a brindar seguridad.