Aún impactados por la ola de violencia de los días anteriores y después de una gran operación de limpieza en las calles de Bangkok durante el fin de semana, los habitantes de la capital tailandesa trataban este lunes de volver a la normalidad, mientras la presencia policial se hacía menos visible.
Las barricadas fueron desmanteladas, y la Bolsa, las escuelas y los bancos reabiertos. El denso tráfico habitual de las calles de la capital volvió a hacerse sentir.
Tras el asalto del ejército el miércoles anterior contra los «camisas rojas» y los disturbios que siguieron, ya este lunes no quedaban huellas visibles del campamento de los manifestantes antigubernamentales que ocuparon el centro de la ciudad durante varias semanas para pedir la renuncia del primer ministro, Abhisit Vejjajiva.
La Bolsa, que había suspendido sus operaciones el miércoles, reabrió en baja de 0,7%.
Símbolo del boom económico de Tailandia, del cual los «rojos» se consideran excluidos, el edificio de la Bolsa forma parte de los inmuebles quemados durante las violencias del miércoles, que causaron 16 muertos, entre ellos un fotógrafo italiano, incinerado este lunes en la intimidad de un templo budista.
Las escuelas de la capital, que habían aplazado una semana el regreso a clases, también reabrieron, así como los servicios públicos y los bancos.
Las embajadas de Australia y Japón, situadas cerca de las calles que habían sido convertidas en «zona roja», reanudaron sus actividades, mientras que la de Estados Unidos lo hará el martes.
En el centro, algunas de cuyas empresas y comercios estaban cerrados desde hacía varias semanas, los tenderetes callejeros de venta de comida reaparecieron, devolviéndole su ambiente habitual.
Cerca del centro comercial Central World, incendiado durante los motines, los empleados de un banco limpiaban y barrían aún la entrada, mientras en el primer piso las cajas registradoras hacían sus primeras transacciones después de un mes de parálisis.
«Todo funciona, el sistema funciona bien, pero hay pocos clientes ya que la mayoría de la gente no sabe que hemos reabierto», reconoce un responsable.
En el Instituto de Belleza Yoscarn Clinic los empleados vuelven a sus labores, abandonadas a toda prisa hace una semana.
«Estamos muy contentos de volver a trabajar. Llamamos a los clientes para decirles que hemos reabierto», dice Suda, de 45 años.
Pese a las pérdidas sufridas el instituto de belleza no ha descontado a sus empleados los días no trabajados.
Entre el comienzo, en marzo, de las manifestaciones de los «camisas rojas» y la dispersión del movimiento, al menos 88 personas murieron y otras 1.900 quedaron heridas.
Los expertos estiman que en total esta crisis hará perder, con respecto a las previsiones, 1,5 puntos porcentuales al Producto Interno Bruto.
«La economía tailandesa ha estado en crisis constantemente, pero ha logrado recuperarse», comentó Abhisit. «Saber si lo lograremos una vez más depende de nuestro pueblo», recalcó.