El presidente socialista Evo Morales nacionalizó la fundidora Vinto, hasta este viernes en manos de la compañía suiza Glencore, anunciando la industrialización de la minería en Bolivia.
«Se revierte al dominio del Estado boliviano el complejo metalúrgico Vinto con todos sus activos actuales disponiendo que la (estatal) Empresa Metalúrgica Vinto asuma de inmediato el control administrativo, técnico, jurídico y financiero» de la planta, señala el decreto promulgado por Morales en las instalaciones de la fundidora, en el distrito andino de Oruro (sur de Bolivia).
«Llegó la hora de industrializar todos nuestros recursos naturales, renovables, no renovables, metálicos, no metálicos», proclamó el mandatario durante un acto público, aludiendo a la necesidad de procesar en el país las materias primas que actualmente se exportan en bruto.
El decreto de nacionalización entró en vigor después que fuerzas militares ocuparan la planta a primera hora, mismo procedimiento que Morales empleó en mayo último para nacionalizar los hidrocarburos que durante un decenio controlaron a discrecióng 10 poderosos consorcios multinacionales.
La minera Sinchi Wayra, filial boliviana de Glencore, no había comentado el hecho recibido con aplausos por la opositora Unidad Nacional (UN, centroderecha) y críticas de la conservadora Podemos, del ex presidente derechista Jorge Quiroga.
El Ejecutivo denunció «ilegalidades» en la adquisición de Vinto por parte de la transnacional suiza.
Sin referirse explícitamente a Glencore, Morales pidió «con mucho respeto» a empresarios extranjeros que operen «dignamente, honestamente» en el país con una larga tradición minera.