Un partido de esos o un partido de los otros


Ignacio Camacho (I), volante del Atlético del Madrid, pelea por el balón con José íngel, defensor del Sporting de Gijón. El equipo madrileño buscará el trofeo del torneo europeo, segundo en importancia en el Viejo Continente. FOTO LA HORA: AFP Ander Gillenea

La verdad es que uno advierte la tremenda dificultad de practicar el fútbol cuando el Atleti tiene un partido de esos. Observar a 11 profesionales, que viven con largueza de la profesión de futbolista, demostrar en el campo su imposibilidad para ligar una jugada -una sola, por caridad- únicamente puede deberse a la extrema complejidad que caracteriza a este juego. Sólo así­, porque este deporte exija una posición dificilí­sima de componer el pie derecho para golpear la pelota, puede entenderse que Perea, entrenándose dí­a a dí­a durante muchos, muchos años, sea incapaz de acertar con el pie de Assuní§í£o, a menos de dos metros, y que este, en el rarí­simo caso de que no la pierda, tenga la misma dificultad -¿cómo habí­a que poner este pie?- para cedérsela a Raúl Garcí­a, a dos metros y medio, que duda de si este pie o el otro pie…


No desprecien tampoco, en un equipo con el talento que tiene donde más difí­cil es lograrlo, en la delantera, sus problemas con los defensas derechos. Es absolutamente asombroso, una rareza en el mundo del fútbol que no encuentra parangón en ninguna categorí­a de ninguna Liga del mundo. Cualquier equipo de Tercera Regional con campo de tierra cuenta con un par de defensas derechos dispuestos a todo. Usted mira la Liga uzbeka, la de Guinea Ecuatorial, la de las Islas Comores, y todos, absolutamente todos, han encontrado hace años a defensas derechos. El Atleti no tiene, no encuentra un defensa derecho desde hace muchí­simos años -aquel prodigio de Tomás Reñones, válganos el Señor, que fue hasta internacional- en ningún mercado del mundo. Ni en la cantera, ni en la Segunda División ni de allá de donde sea que haya llegado Ibrahima. Nada, imposible, el Atleti no consigue tener un defensa derecho. ¡Por favor, que estamos hablando de un 2! Usted se mete en un tomatal, saca dos kilos de tomates y ahí­ mismo, entre medias, hay un defensa derecho apañadito. Se lo digo yo, que siempre he jugado de defensa derecho.

Más llamativa es la imposibilidad de la defensa del Atleti, sea cual sea su composición, para saltar. Saltar, sí­; levantar los pies del suelo, vamos. Navas, por ejemplo, saca un córner y Negredo y Kanouté saltan para el remate. Allí­ arriba, ambos charlan de sus cosas, qué tal ayer, a ver si nos vemos más con la familia, mientras abajo, pies clavados, que digo clavados, atornillados, soldados, pegados, cosidos, adheridos a la tierra firme, los defensores atléticos miran asombrados cómo los seres humanos pueden saltar, suspenderse en el aire, estirarse, tal lo están haciendo sus rivales. Porque ellos han decidido que no, que nunca, jamás, bajo ningún concepto, de ninguna de las maneras, así­ les maten, van a saltar a por un balón.

¿Quiere esto decir que el Fulham va a salir a pasearse en Hamburgo, que el Atleti va a ser masacrado por el malvado inglés en un recordatorio cruel del desastre de Trafalgar? Nada de eso. Puede pasar, y en ocasiones ocurre, que el Atleti tiene un partido de los otros. Sin que nadie sepa por qué, Perea asombra al estadio con una rapidez endiablada en el corte, Ujfalusi hasta corre la banda, Assuní§í£o se machaca la maratón de reglamento, como siempre, pero esa noche con criterio, y no despavorido, de un lado para otro, como si se hubiera declarado un incendio en las cercaní­as. Raúl Garcí­a sigue prometiendo lo que prometí­a y, claro, Reyes, Simí£o, Forlán y Agí¼ero, a lo suyo: a apabullar a las defensas contrarias.

Así­ que, si esa noche tenemos un partido de los otros y no un partido de esos, hasta podemos ser campeones de Europa. Bueno, de esta Europa. Toda una heroicidad -y no me hagan hablar- si miramos de qué despachos venimos.

Tiembla, Fulham; tiembla, Sevilla: en las finales somos los otros.

¡Será por chulerí­a…!

Atlético de Madrid Adelantan partida


El Atlético de Madrid adelantó su partida hacia Hamburgo, donde debe disputar la final de la Europa League el miércoles contra el Fulham inglés, del martes a este lunes, por temor a una anulación de vuelos por las cenizas del volcán islandés.

«El Atlético de Madrid, ante la evolución de la nube de ceniza del volcán islandés Eyjafjalla, que ya ha provocado la cancelación de numerosos vuelos en Europa, ha variado el plan de viaje del equipo y partirá con rumbo a Hamburgo a las 15:00 horas del lunes 10 de mayo», dijo el club en un comunicado.

«En un principio, el equipo madrileño debí­a viajar el martes 11 de mayo, pero el cierre de numerosos aeropuertos de Europa, incluidos los alemanes, aconseja adelantar la partida del equipo de Quique Sánchez Flores. Se habí­a previsto viajar el lunes a las 17H00 horas pero finalmente se saldrá dos horas antes desde el Aeropuerto de Madrid Barajas», añadió.

El entrenador del equipo adversario, Roy Hodgson, pidió el domingo a la UEFA que piense sobre una posible postergación de la final.

El entrenador del Fulham se declaró «inquieto» por ver a las cenizas nuevamente impedir a su equipo alcanzar Hamburgo por ví­a aérea, como sucedió en semifinales.

Hodgson también se preocupó por los «miles de aficionados ingleses y españoles» que no estén en condiciones de viajar por ese motivo y dijo que era otra cosa por la que la UEFA «debí­a preocuparse».

El volcán islandés Eyjafjí¶ll volvió a escupir el jueves una importante cantidad de cenizas, tras varios dí­as de calma.

Su erupción paralizó el tráfico aéreo en Europa durante una semana a mediados de abril, bloqueando a millones de pasajeros, se recordó.

Fulham Piden retraso


El entrenador del Fulham, Roy Hodgson, pidió este domingo a la Unión Europea de Fútbol (UEFA) que piense en la posibilidad de retrasar la final de la Europa League, prevista para el miércoles en Hamburgo ante el Atlético de Madrid, debido a la nube de cenizas del volcán islandés.

Hodgson destacó que «miles de aficionados ingleses y españoles no pueden viajar» con dicha nube, haciendo referencia a las preocupaciones que ha de tener la organización europea de cara a la final que disputarán Fulham y Atlético de Madrid.

El técnico dijo estar «preocupado» por ver cómo la cenizas pueden impedir de nuevo a su equipo viajar a Hamburgo, ciudad alemana que acogerá la final de la Europa League, por ví­a aérea como le ocurrió al equipo inglés en las semifinales de la competición contra el equipo de esa ciudad alemana.

«Si el Atlético de Madrid se encuentra en la misma situación, la UEFA deberí­a cambiar su tradicional intransigencia por un poco de flexibiliad e intentar encontrar una solución que nos permita retrasar el encuentro hasta que podamos ir allí­ cada uno en avión», estimó Hodgson.

«Puede ser muy problemático», manifestó el entrenador, aludiendo a la nube de cenizas volcánicas. «Sólo espero que tengamos la suerte de ver desaparecer la nube de ceniza entre Inglaterra y Alemania», agregó el director técnico del Fulham, que se clasificó para la final de la Europa League contra todo pronóstico.