El sacerdote Mario Orantes, enviado a prisión por su complicidad en el asesinato de monseñor Juan Gerardi, vio frustrado su segundo intento por salir de prisión bajo la redención de penas, pues le fue denegada esa solicitud.
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El juzgado Primero de Ejecución declaró, por segunda vez, sin lugar la petición de libertad anticipada que el sacerdote hiciera la semana pasada; su defensa se prepara para apelar ese fallo.
La resolución del Juez Primero de Ejecución detalla que aunque el religioso pudo aportar pruebas que constataban que había laborado y presentado buen comportamiento dentro de la prisión; no hizo lo mismo con los informes del Hospital Hermano Pedro, donde estuvo internado durante tres años.
Las pruebas presentadas por Orantes consistían en informes del citado hospital, no obstante, el juzgador determinó que estas no validaban su buen comportamiento ni su trabajo, pues no establecían un horario en el que habría ejercido alguna labor.
Nery Rodenas, representante de la ODHAG, calificó de «adecuada» la decisión del juez de Ejecución ya que considera que Orantes no debería gozar de redención de pena debido a que no acreditó adecuadamente su trabajo mientras estaba recluido en el Hospital Hermano Pedro.
Por aparte, José Toledo, abogado defensor del sacerdote condenado por el asesinato de Gerardi, indicó que apelaría el fallo del juzgado de Ejecución.