El discurso «chavista» de doña Sandra


Para todos los que vivimos en este paí­s ya no es noticia que la Primera Dama de la Nación está en actividad de campaña propagandí­stica para atraer el voto del guatemalteco cuando sean las próximas elecciones.

Hugo Madrigal
madrigalyusuf@yahoo.com

En Guatemala se ha vivido una infraestructura socioeconómica que no se ha sabido proyectar para que el guatemalteco tenga una mejor calidad de vida. Y esto viene desde hace muchos años.

La pobreza es lo principal que toma como consigna cualquier candidato cuando anda en campaña, y con ello ganarse el voto para llegar a la Presidencia de la República, pero estando en dicho cargo se lo olvida lo que ofreció y el pueblo sigue igual.

Guatemala es un paí­s que da gran libertad para quienes tienen la oportunidad de invertir ya sea en alta o mediana empresa. El guatemalteco sabe muy bien que con consignas de que dejaremos de ser pobres no salimos adelante. Por su idiosincrasia el chapí­n es trabajador y ahí­ tenemos una patria donde todos tenemos oportunidades de salir adelante.

Sale esto porque hemos escuchado en varias ocasiones -a través de los medios de TV- parte de los discursos de doña Sandra, y en una ocasión la oí­mos en una inauguración que al que le correspondí­a estar era a don ílvaro como Presidente del paí­s, pero como es la oportunidad de darse a conocer, ella fue la figura principal en dicho evento, tal como lo ha programado la «máquina» polí­tica de la UNE para continuar con una segunda magistratura y así­ terminar con el dicho «que en Guatemala un gobierno ya no vuelve a repetir una segunda ocasión» desde los tiempos de Vinicio Cerezo.

Según hemos podido escuchar en gran parte, la Primera Dama utiliza el discurso al estilo chavista, su expresión se parece mucho al del Presidente venezolano, que actualmente quiere hacer de Venezuela una copia de la Cuba de Castro, que como hemos visto en estos dí­as, sigue dando la verdadera cara del paí­s más violador de los derechos del hombre, tal como ha sido con el intelectual cubano que se ha puesto en huelga de hambre, para que se deje en libertad a miles de presos polí­ticos que por expresarse contra el gobierno de Fidel están presos, algunos desde hace muchos años y otros recientemente. El Gobierno cubano ha dicho que no negocia con traidores a la patria y la verdad que eso no es así­.

En nuestro paí­s, pese a que ha pasado por tantos sinsabores, como la guerra de 36 años y pese a otras circunstancias, nunca hemos llegado a tanto y tal como lo hemos analizado, la libertad de expresión y poder contar con un sistema de vida que nos permite poder expresarnos, es ya un gran logro, lo cual en gobiernos como el de Cuba y ahora el de Venezuela esto de la libertad, no existe.

Usar discursos de confrontación entre los guatemaltecos no es válido, porque ya tenemos la experiencia que quien más habla de acabar con la pobreza en una forma polí­tica confrontativa, lo único que logra al llegar al poder, es el desprecio de aquellos que por ahora ya no creen en esa «cancioncita».

Con respecto a Cuba y la actual Venezuela, en Guatemala esperamos que nunca llegue a pasar algo así­, porque serí­a algo tan nefasto que en pleno siglo XXI no contáramos con ese legado de libertad que nos dejaron tantos hombres altruistas que lucharon para que a la patria no llegara a pasarle lo de los paí­ses soviéticos en tiempos de la Guerra Frí­a, donde gracias al Presidente ruso Gorvachov, las cosas cambiaron y se vino abajo. Siempre he sido un hombre de ideas revolucionarias pero no como la manejan aquellos que siempre buscan sus intereses y que al final cuando tienen cuota de poder se ve el cambio que se da en ellos.

El gobierno de don ílvaro ha tenido cosas buenas, como son dar la salud y la educación gratuita -que reza en la Constitución que es obligación para todos los guatemaltecos-, y don ílvaro sí­ ha cumplido con ello.

Doña Sandra, si desea competir y lograr que sea candidata a la presidencia debe de rodearse de asesores dignos y no de chaqueteros «seudosocialistas», que no la van a dejar gobernar. Por otro lado nos parece bien que una mujer también compita por la Presidencia.